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Hebreos 9

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1Descripción del santuario de la antigua alianza. Por su parte, la primera alianza tenía también su ceremonial litúrgico y su santuario, que era terrestre.

2Había un primer compartimiento, construido en el tabernáculo; en él estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición; se llama el sancta.

3Más al interior, después del segundo velo, había otro compartimiento llamado el sanctasanctórum.

4Aquí estaban el altar de oro de los perfumes y el arca de la alianza, cubierta toda ella de oro. Y en ésta se encontraban una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón, que había florecido, y las tablas de la alianza.

5Encima del arca estaban los querubines de la gloria, que cubrían el propiciatorio. No hay por qué detenernos ahora en más detalles.

6Imperfección del antiguo ministerio sacerdotal. Dispuestas así las cosas, los sacerdotes, cuando desempeñan sus ministerios, entran continuamente en el primer compartimiento.

7Pero en el segundo entra sólo el sumo sacerdote una vez al año, y provisto siempre de sangre que ofrece por sus pecados y por los de todo el pueblo.

8Quiere con esto significar el Espíritu Santo que, mientras subsista el primer compartimiento, no está aún abierto el camino al sanctasanctórum.

9Es ésta una figura que vale para nuestros tiempos. Allí se ofrecen dones y sacrificios; pero tales que no tienen valor alguno para hacer perfecto al oferente en lo que se refiere a su conciencia.

10Sólo hay disposiciones sobre alimentos, sobre bebidas, sobre las diversas abluciones: Normas todas referentes a un orden puramente externo; impuestas hasta el nuevo orden de cosas.

11El sacrificio de Cristo es eficaz y definitivo. En cambio, al presentarse Cristo, pontífice de los bienes futuros, entró de una vez para siempre en el sanctasanctórum. Y entró a través de un tabernáculo más sublime y perfecto, no hecho por mano de hombre, es decir, no perteneciente a este mundo.

12Y entró, no con sangre de machos cabríos y becerros, sino con su propia sangre, obteniendo una redención eterna.

13Porque si la sangre de los machos cabríos y de los toros y la ceniza de la ternera esparcida sobre los impuros los santifica para la pureza legal externa,

14¡cuánto más la sangre de Cristo que por medio del espíritu eterno se ofreció inmaculado a Dios, purificará nuestra conciencia de las obras muertas, para dar culto al Dios vivo!

15Necesidad de la muerte de Cristo, fundador de la nueva alianza. Por eso precisamente es el mediador de una nueva alianza, para que mediante su muerte, ofrecida por la redención de los pecados, bajo la primera alianza cometidos, reciban los convocados la promesa de la herencia eterna.

16Cuando se trata de un testamento, es preciso hacer constar la muerte del testador;

17porque la disposición testamentaria sólo adquiere valor en caso de muerte; y nunca es eficaz en vida del testador.

18Por lo cual ni la primera alianza fue inaugurada sin sangre.

19Y así fue. Moisés, después de haber leído a todo el pueblo todos los preceptos según la ley, tomando la sangre de los becerros y machos cabríos con agua, escarlatina e hisopo, roció el libro mismo a todo el pueblo,

20diciendo: Esta es la sangre de la alianza que Dios ha ordenado para vosotros.

21Y de la misma manera roció con sangre el tabernáculo y todos los utensilios del culto.

22Y según la ley, casi todos los objetos se purifican con sangre; y sin efusión de sangre no hay remisión.

23Eficacia de la sangre de Cristo ofrecida una sola vez en el sanctasanctórum del cielo. Era, pues, necesario, por una parte, que las figuras y sombras de las realidades celestiales fuesen consagradas de este modo; y, por otra parte, que el santuario mismo del cielo lo fuera con más excelentes sacrificios.

24Que no entró Cristo en un santuario levantado por mano de hombre y figura del verdadero santuario, sino que entró en el mismo cielo para comparecer ahora ante la faz de Dios en nuestro favor.

25Y no necesita ofrecerse muchas veces, como hace el sumo sacerdote que cada año entra en el sanctasanctórum con sangre que no es suya

26(en tal supuesto debería haber padecido muchas veces desde el principio del mundo); sino que ahora en la plenitud de los tiempos se ha manifestado de una vez para siempre para destruir el pecado por su propio sacrificio.

27Así como Dios ha establecido para los hombres morir una sola vez y después de esto el juicio,

28así también Cristo, que se ofreció una vez para quitar los pecados de todos, aparecerá la segunda vez libre de todo compromiso con el pecado a cuantos le esperan para recibir la salud.

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