Hebreos 4
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1La fe y el cumplimiento de la promesa de entrar en el descanso eterno. Temamos, pues, que alguno de vosotros piense haber llegado demasiado tarde, cuando aún está en vigor la promesa de entrar en su descanso.
2Lo mismo que ellos, hemos recibido también nosotros esta buena nueva; y a ellos no aprovechó la palabra oída, por no haberse unido por la fe a quienes la siguieron.
3Entramos, pues, en el reposo los que hemos creído, según está dicho: Como juré en mi cólera: Jamás entrarán en mi descanso. Y eso que las obras de Dios están ya acabadas desde la creación del mundo.
4Dice también en un pasaje, refiriéndose al día séptimo: Y descansó Dios al día séptimo de todas sus obras.
5Y nuevamente en el pasaje en cuestión: No entrarán en mi descanso.
6Por lo tanto, como faltan algunos por entrar en este reposo, y como no entraron por su desobediencia los que primero recibieron la buena nueva,
7Dios señala de nuevo un día: «Hoy», declarando por David después de tanto tiempo lo que arriba queda dicho: Hoy, si escucháis su voz, no os obstinéis en vuestros corazones.
8Si Josué hubiera introducido a los israelitas en el descanso, Dios, después de lo dicho, no habría hablado de otro día.
9Concluimos, pues, que queda un reposo sabático para el pueblo de Dios.
10Y aquel que ha entrado en el reposo de Dios descansa también de sus obras, como Dios descansó de las suyas.
11Démonos, pues, prisa por entrar en aquel descanso, no sea que alguno caiga imitando el mismo ejemplo de desobediencia.
12Eficacia de la palabra de Dios. Que la palabra de Dios es viva, eficaz y tajante más que espada de dos filos; penetra hasta la separación del alma y del espíritu, hasta las articulaciones y los tuétanos; y juzga de las intenciones y sentimientos del corazón.
13No hay cosa creada que se sustraiga a su presencia; y todo está desnudo y al descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.
14Cristo, sumo sacerdote, misericordioso. Teniendo, pues, un gran pontífice, que penetró y está en los cielos, a Jesús, el Hijo de Dios, mantengamos firme nuestra profesión de fe.
15No tenemos un pontífice incapaz de compadecerse de nuestras debilidades. Al contrario. El mismo fue tentado en todo a semejanza nuestra, fuera del pecado.
16Acerquémonos, pues, con seguridad y confianza a este trono de la gracia. Aquí alcanzaremos misericordia y hallaremos gracia para el socorro en el momento oportuno.