Gálatas 1
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Salutación epistolar. Pablo, apóstol, no de parte de los hombres ni por mediación de hombre alguno, sino por Jesucristo y por Dios Padre que lo resucitó de entre los muertos,
2y todos los hermanos que están conmigo: A las iglesias de Galacia:
3Gracia a vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor.
4El, conforme a la voluntad de Dios, nuestro Padre, se entregó a la muerte por nuestros pecados, para librarnos del perverso «eón» presente.
5A Dios la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
6I. Apología del apostolado de Pablo entre los gentiles (1,6-2,21) Pablo apostrofa a los gálatas y a sus predicadores judaizantes. Me maravillo de que tan pronto, abandonando a Dios que os convocó por la gracia de Cristo, os estéis pasando a otro evangelio.
7No es que exista otro; sino que hay algunos que siembran la confusión entre vosotros y quieren volver de arriba abajo el evangelio de Cristo.
8Pues bien, sea que nosotros mismos, sea que un ángel del cielo os predique un evangelio distinto del que os hemos evangelizado, sea anatema.
9Os lo dijimos antes y os lo repito ahora: Si alguno os predica un evangelio distinto del que habéis recibido, sea anatema.
10¿Trato ahora con esto de congraciarme con los hombres o con Dios? ¿Busco agradar a los hombres? Si aún quisiera agradar a los hombres, ya no sería esclavo de Cristo.
11Pablo recibió su evangelio por revelación directa de Cristo. Os hago saber, hermanos, que el evangelio por mí predicado no es cosa de hombres.
12Yo no lo tomé ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
13Y así es. Habéis oído hablar de cómo me portaba yo un tiempo en el judaísmo: Cómo perseguía encarnizadamente a la iglesia de Dios y la devastaba;
14cómo en el celo por el judaísmo iba más allá que muchos coetáneos de mi nación y me mostraba celoso partidario de las tradiciones paternas.
15Primeros pasos de Pablo en su apostolado. Pero, cuando aquel que me eligió desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien
16revelarme a su Hijo para anunciarlo a los gentiles, en seguida, sin pedir consejo a hombre alguno,
17y sin subir a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo, partí para Arabia y de nuevo volví a Damasco.
18Luego, tres años más tarde, subí a Jerusalén a visitar a Cefas, y estuve con él quince días.
19No vi a ningún otro apóstol, fuera de Santiago, el hermano del Señor.
20Por el Dios que me está viendo, que no miento en lo que os escribo.
21Después vine a las regiones de Siria y de Cilicia;
22y las iglesias de Judea no me conocían personalmente.
23Sólo oían decir que el perseguidor de antaño va evangelizando la iglesia que un tiempo quería devastar.
24Y glorificaban a Dios, reconociendo su obra en mí.