Apocalipsis 7
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Primer intermedio: Los ciento cuarenta y cuatro mil marcados. Después de esto vi cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra; y retenían en su poder los cuatro vientos de ella para que no soplase viento sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre árbol alguno.
2Vi subir de la parte del oriente a otro ángel, que tenía el sello del Dios vivo. Y gritó con voz potente dirigiéndose a los cuatro ángeles a quienes se había dado poder para dañar a la tierra y al mar:
3No hagáis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que no hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.
4Oí el número de los sellados: Eran ciento cuarenta y cuatro mil los sellados de todas las tribus de Israel.
5De la tribu de Judá, doce mil sellados; de la tribu de Rubén, doce mil; de la tribu de Gad, doce mil;
6de la tribu de Aser, doce mil; de la tribu de Neftalí, doce mil; de la tribu de Manasés, doce mil;
7de la tribu de Simeón, doce mil; de la tribu de Leví, doce mil; de la tribu de Isacar, doce mil;
8de la tribu de Zabulón, doce mil; de la tribu de José, doce mil; de la tribu de Benjamín, doce mil señalados.
9Segundo intermedio: La innumerable multitud de los venidos de la tribulación. Después de esto tuve otra visión. Y vi una muchedumbre inmensa, que no se podía contar, compuesta de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Estaban de pie delante del trono y del cordero, vestidos de túnicas blancas y con palmas en las manos.
10Y aclamaban con voz poderosa, diciendo: La salud es de nuestro Dios, que se sienta en el trono, y es del cordero.
11Y todos los ángeles que estaban de pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes, cayeron de hinojos ante el trono y adoraron a Dios,
12diciendo: Amén. Alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fortaleza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.
13Tomó la palabra uno de los ancianos, y me dijo: Estos que están vestidos de túnicas blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?
14Yo le respondí: Señor, eso tú lo sabes. Y me dijo: Estos son los que vienen de la gran tribulación, los que lavaron sus túnicas, blanqueándolas en la sangre del cordero.
15Por eso están delante del trono de Dios; le sirven día y noche en su templo; y el que se sienta en el trono extenderá su tienda sobre ellos.
16Ya no tendrán hambre ni tendrán ya sed; ni les agobiará el sol ni ardor de ninguna clase,
17porque el cordero, que está en medio en el trono, será su pastor y los llevará a las fuentes de las aguas de la vida. Y Dios les enjugará todas las lágrimas de sus ojos.