Apocalipsis 3
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Carta a la iglesia de Sardes. Al ángel de la iglesia de Sardes, escribe: Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas: Conozco tus obras. Tienes vida según el nombre que llevas; pero estás muerto.
2Estáte alerta y fortalece lo que queda, que está a punto de morir; porque no he hallado perfectas tus obras en la presencia de mi Dios.
3Así que, recuerda cómo has recibido y escuchado (la palabra); y guárdala y cambia para mejor. Porque, si no estás alerta, vendré como ladrón, sin que sepas la hora en que voy a ir.
4Pero tienes en Sardes algunas pocas personas que no han manchado sus vestidos; andarán conmigo vestidos de blanco, porque son dignos de ello.
5El vencedor será así vestido con vestiduras blancas. No borraré jamás su nombre del libro de la vida; y proclamaré su nombre en presencia de mi Padre y en presencia de sus ángeles.
6Quien tenga oídos, oiga lo que el espíritu dice a las iglesias.
7Carta a la iglesia de Filadelfia. Al ángel de la iglesia de Filadelfia, escribe: Esto dice el santo, el verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre sin que nadie pueda cerrar, el que cierra sin que nadie pueda abrir:
8Conozco tus obras. He puesto ante ti una puerta abierta que nadie puede cerrar. Porque, no obstante tus pocas fuerzas, guardas mi palabra y no has abjurado de mi nombre,
9mira, voy a entregarte adeptos de la sinagoga de Satanás, de los que, sin serlo y mintiendo, se llaman a sí mismos judíos. Yo los haré venir y se postrarán a tus pies y sabrán que yo te he amado.
10Porque has guardado mi consigna de constancia, también yo te guardaré en la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero, a fin de probar a los moradores de la tierra.
11Vengo enseguida. Conserva bien lo que tienes, no sea que otro se lleve tu corona.
12Al vencedor haré yo columna en el templo de mi Dios. Y no saldrá ya jamás fuera. Y sobre él escribiré el nombre de mi Dios, el nombre de la ciudad de mi Dios, el nombre de la nueva Jerusalén, que desciende del cielo, de junto a mi Dios, y mi nombre nuevo.
13Quien tenga oídos, oiga lo que dice el espíritu a las iglesias.
14Carta a la iglesia de Laodicea. Al ángel de la iglesia de Laodicea, escribe: Esto dice el Amén, el testigo fiel y veraz, el principio de la creación de Dios.
15Conozco tus obras: No eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras o frío o caliente!
16Por eso, porque eres tibio y no eres ni frío ni caliente, estoy para vomitarte de mi boca.
17Dices: «Soy rico, he acumulado riquezas, y de nada tengo necesidad»; y no sabes que eres tú el desventurado, el miserable, el indigente, el ciego y el desnudo.
18Por eso yo te aconsejo que compres de mí oro acrisolado por el fuego para enriquecerte; vestiduras blancas para vestirte y así no descubrir la vergüenza de tu desnudez; y colirio para untar tus ojos y poder ver.
19Yo reprendo y corrijo a cuantos amo. ¡Animo, pues, y cambia para mejor!
20Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa, cenaré con él y él conmigo.
21Al vencedor haré sentarse conmigo en mi trono, como yo, después de haber vencido, me senté con mi Padre en su trono.
22Quien tenga oídos, oiga lo que dice el espíritu a las iglesias.