Apocalipsis 19
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Acto 3.º: Triunfo final del Mesías y de su iglesia (19,1-20,15) Preludio. Canto de júbilo en los cielos. Después de esto oí como un grandioso coro de una inmensa multitud que cantaba en el cielo: Aleluya. La salud, la gloria y el poder son de nuestro Dios.
2Son justos y verdaderos sus juicios, porque ha juzgado a la gran ramera, a la que corrompía la tierra con su fornicación; y ha vengado en ella la sangre de sus siervos.
3Y por segunda vez cantaron: Aleluya. La humareda de la ciudad sube por los siglos de los siglos.
4Cayeron de hinojos los veinticuatro ancianos y los cuatro vivientes, y adoraron a Dios, al que está sentado en su trono, diciendo: Amén. Aleluya.
5Salió del trono una voz, que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, cuantos le reverenciáis, pequeños y grandes.
6Oí de nuevo como un coro que formaba una inmensa multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como el retumbar de fortísimos truenos, que decía: Aleluya. Ha comenzado a reinar el Señor, nuestro Dios, el omnipotente.
7Alegrémonos, regocijémonos y démosle gloria. Han llegado las bodas del cordero, y su esposa está preparada.
8A ella ha concedido Dios vestirse de finísimo lino, resplandeciente y puro; porque el lino significa las buenas obras de los santos.
9Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los invitados al banquete de bodas del cordero. Y añadió: Estas son las palabras verdaderas de Dios.
10Me arrojé a sus pies para adorarlo, pero me dijo: Mira, no hagas eso. Siervo soy como tú y como tus hermanos, que mantienen el testimonio que da Jesús. Adora a Dios. (El testimonio que da Jesús es el mismo que da el espíritu profético.)
11Visión del Mesías y de su victorioso ejército. Vi el cielo abierto y un caballo blanco. El que lo montaba se llamaba fiel y veraz; y juzga y hace la guerra con justicia.
12Sus ojos eran llama de fuego, y llevaba en su cabeza muchas diademas con un nombre escrito que nadie conoce fuera de él.
13Iba envuelto en un manto empapado en sangre, y se llama Verbo de Dios.
14Le seguían los ejércitos del cielo sobre caballos blancos, vestidos de lino puro resplandeciente.
15De su escotadura salía una espada aguda para herir con ella a las naciones. El las quebrantará con vara de hierro; y él pisará el lagar del vino de la terrible cólera del Dios omnipotente.
16Llevaba sobre el manto y sobre el muslo escrito su nombre: Rey de reyes y Señor de señores.
17Derrota de los enemigos de la iglesia. Vi un ángel de pie sobre el sol, que gritó con voz poderosa, dirigiéndose a todas las aves que vuelan por lo más alto de los cielos: Venid, congregaos para el gran festín que prepara Dios.
18Comeréis las carnes de los reyes, las carnes de los tribunos, las carnes de los guerreros, las carnes de los caballos y de los que en ellos van montados, las carnes de todos los hombres libres y esclavos, de los pequeños y de los grandes.
19Y vi entonces a la bestia, y a los reyes de la tierra, y a sus ejércitos congregados para presentar batalla contra el que montaba el caballo y contra su ejército.
20Fue apresada la bestia, y con ella el falso profeta que había obrado prodigios en su presencia, y había llevado el error a cuantos habían recibido la marca de la bestia y a cuantos habían adorado su estatua: Vivos fueron arrojados los dos al lago de fuego que arde en azufre.
21Los demás fueron muertos por la espada del que montaba el caballo, espada que salía de su escotadura. Y todas las aves se hartaron de sus carnes.