Apocalipsis 1
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Inscripción del libro. Apocalipsis revelado por Jesucristo. Dios se lo ha confiado para que muestre a sus siervos lo que ha de sobrevenir en breve; y Jesús lo ha dado a conocer mediante signos a su siervo Juan, enviándole su ángel.
2Juan es testigo de la palabra de Dios, de lo que a su vez ha declarado Jesucristo, y de todo lo que él afirma haber visto.
3Bienaventurado el lector y el que escucha las palabras de esta profecía y el que guarda lo escrito en ella. Que el tiempo de su cumplimiento está cerca.
4Dedicatoria. Juan, a las siete iglesias del Asia proconsular: Gracia a vosotros y paz de parte de aquel que es, que fue y que será; de parte de los siete espíritus que están delante de su trono;
5y de parte de Jesucristo, el testigo veraz, el primogénito de los muertos, el soberano de los reyes de la tierra. A aquel que nos ama y nos ha absuelto de nuestros pecados por la virtud de su sangre;
6a aquel que ha hecho de nosotros reino y sacerdotes para el Dios y Padre suyo: A él la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.
7Ved que viene con las nubes. Y lo verán todos los ojos y cuantos le traspasaron. Y por su causa golpearán de dolor su pecho todos los pueblos de la tierra. Sí. Amén.
8Yo soy el alfa y la omega, dice el Señor Dios, el que es, el que fue y el que será, el Todopoderoso.
9Visión introductoria. Yo, Juan, vuestro hermano y compañero en la tribulación, en el reino, en la constante espera, por la causa de Jesús, me hallaba en la isla llamada Patmos por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús.
10Fui arrebatado en espíritu el día del Señor, y oí tras de mí una gran voz como de trompeta
11que decía: «Lo que vayas viendo, escríbelo en un rollo y envíalo a las siete iglesias: a Efeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardes, a Filadelfia y a Laodicea.»
12Me volví para ver qué voz era la que me hablaba; y, vuelto, vi siete candelabros de oro,
13y en medio de los candelabros una figura como de Hijo de hombre, vestido de túnica talar y ceñido a la altura del pecho con un ceñidor de oro.
14Su cabeza y su barba eran blancas como nívea y blanca lana; sus ojos como llamas de fuego;
15sus pies semejantes al auricalco en ignición en la forja; y su voz como estruendo de muchas aguas.
16Tenía en su diestra siete estrellas; de su escotadura salía una espada aguda, de dos filos; y su semblante era como el sol cuando brilla con todo su esplendor.
17Así que le vi, caí como muerto a sus pies. El puso su diestra sobre mí y me dijo: No temas. Yo soy el primero y el último,
18el viviente. Yo fui muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos. Yo tengo las llaves de la muerte y del hades.
19Escribe, pues, lo que has visto; lo que sucede ahora y lo que ha de suceder después.
20Cuanto al misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra y de los siete candelabros de oro: sabe que las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias; y los siete candelabros, las siete iglesias.