2 Timoteo 1
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Introducción (1,1-5) Salutación epistolar. Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios para anunciar la vida prometida, vida que tenemos en Cristo Jesús:
2A Timoteo, mi amado hijo: Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, nuestro Señor.
3Acción de gracias. Doy gracias a Dios, a quien sirvo desde mi niñez con pureza de conciencia siempre que en mis oraciones hago memoria de ti, día y noche sin cesar.
4Al recuerdo de tus lágrimas deseo vivamente verte para llenarme de gozo
5con la memoria de tu sinceridad en la fe. Esta fe arraigó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y ahora también brilla en ti, como de ello estoy convencido.
6I. Exhortación a Timoteo a luchar por el evangelio (1,6-2,13) Exhorta Pablo a Timoteo a dar valerosamente testimonio del Señor. Por este motivo quiero recordarte que has de dar nueva vida al don de Dios, que en ti está por la imposición de mis manos.
7No nos ha dado Dios un espíritu de timidez, sino de fortaleza y de caridad y de dominio de sí mismo.
8No te avergüences, pues, de dar testimonio de nuestro Señor, ni te avergüences de mí, que estoy encadenado por él. Comparte valientemente conmigo los sufrimientos por la causa del evangelio, apoyado en la omnipotencia de Dios.
9El nos confirió la salud y nos convocó a una asamblea santa, no en consideración a nuestras obras sino por la libre determinación de su voluntad y por su benevolencia.
10Esta benevolencia se nos otorgó en Cristo Jesús antes de la creación de los siglos y se ha manifestado ahora con la aparición de nuestro salvador, Cristo Jesús. El ha aniquilado la muerte, y ha hecho brillar la vida y la inmortalidad por el evangelio,
11cuyo predicador, apóstol y doctor, me ha constituido Dios.
12Ejemplos dignos de imitación y ejemplos dignos de reproche. Por esta causa sufro también estas cadenas; pero no me avergüenzo, porque sé en quién he puesto mi fe; y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día el depósito de la fe, que me ha confiado.
13Toma como norma de la sana doctrina que de mis labios recibiste, la fe y la caridad que están en Cristo Jesús.
14Conserva el precioso depósito de la fe bajo la acción del Espíritu Santo que mora en nosotros.
15Ya sabrás que me han abandonado todos los del Asia Menor, entre ellos Figelo y Hermógenes.
16Conceda el Señor misericordia a la familia de Onesíforo, que tantas veces me confortó; y que, en vez de avergonzarse de mis cadenas,
17a su llegada a Roma me buscó con toda solicitud hasta encontrarme.
18El Señor le dé hallar misericordia en aquel día cerca del Señor. Ya conoces tú mejor que nadie los buenos servicios que me prestó en Efeso.