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2 Corintios 12

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1Se gloría de las revelaciones recibidas. ¿Continuaré gloriándome? En verdad no hay por qué; pero voy a recurrir a las visiones y revelaciones del Señor.

2Sé de un hombre que vive en Cristo, que hace catorce años —si unido o separado de su cuerpo no lo sé; sólo Dios lo sabe— fue arrebatado al tercer cielo.

3Y sé de este hombre —si junto o separado de su cuerpo no lo sé; sólo Dios lo sabe—

4que fue arrebatado al paraíso y oyó cosas inefables, que no es permitido a nadie revelar.

5En este hombre sí que pondré mi gloria; pero de lo que soy por mí mismo no me jactaré sino de mis flaquezas.

6Que si yo realmente pretendiese vanagloriarme, no haría el fatuo, porque diría la verdad. Pero me abstengo para que nadie forme de mí un concepto superior a lo que en mí ve o a lo que de mí oye hablar,

7y por la sublimidad de esas revelaciones. Por eso, para que no me enorgullezca, me ha sido dada una espina en mi frágil vida, un emisario de Satanás, para que me dé de bofetadas, para que no me engría.

8Tres veces pedí al Señor que la alejase de mí;

9y él me dijo: Te basta mi gracia; que en la debilidad se muestra perfecta la omnipotencia. Así que muy a gusto me gloriaré yo de mi debilidad, para que resida en mí la fuerza de Cristo.

10Por eso me complazco en las enfermedades, en los ultrajes, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias sufridas por Cristo. Cuando soy débil, entonces soy fuerte.

11Defiende su apostolado de Corinto y expresa su afecto por ellos. Me he hecho el fatuo. Vosotros me habéis obligado. Yo necesitaba que una y otra vez me acreditaseis vosotros mismos; pues, aunque no soy nada, en ninguna cosa he sido inferior a esos «archiapóstoles».

12Y de veras que di entre vosotros las señales del auténtico apóstol: Una paciencia a toda prueba, señales, prodigios y poderosas obras.

13¿Qué cosa habéis tenido de menos que las otras iglesias, sino la de no haber sido yo, yo mismo, una carga para vosotros? Perdonadme esta injuria.

14Por tercera vez estoy preparado para ir ahí, y no os seré gravoso. Es que no busco vuestros bienes, sino a vosotros mismos. Y así es. No deben los hijos atesorar para los padres, sino los padres para los hijos.

15Y yo muy a gusto consumiré lo que tengo y me consumiré todo entero por el bien de vuestras almas. Si os amo tanto, ¿voy a ser menos amado?

16Bueno, sea así. Yo no he sido una carga para vosotros. Sólo que, astuto como soy, os he sorprendido dolosamente.

17¿Me he aprovechado acaso de vosotros por alguno de los que os he enviado?

18Rogué a Tito que fuera a veros, y envié con él al hermano. ¿Se aprovechó Tito de vosotros? ¿No procedimos ambos con la misma disposición de espíritu, y no seguimos los mismos pasos?

193.º) Exhortaciones ante su próxima visita a Corinto (12,19-13,10) Temores de Pablo por el mal estado de los corintios. Ya hace rato que os parece que nos estamos justificando ante vosotros. No. Hablamos cristianamente en la presencia de Dios. Y todo, carísimos, es por vuestra edificación.

20Temo que a mi llegada no os voy a encontrar como yo os quisiera, y que me vais a encontrar cual no querríais. Temo que haya contiendas, envidias, animosidades, ambiciones, detracción, murmuraciones, presunción, alborotos.

21Temo que a mi llegada me humille Dios de nuevo entre vosotros; y que tenga que llorar por muchos que antes pecaron y no se han arrepentido de su impureza, de su fornicación y de la lujuria a que se han entregado.

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