1 Corintios 12
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Los carismas: unidad de origen y de finalidad. No quisiera, hermanos, que ignoraseis lo referente a los carismas.
2Sabéis que, cuando erais gentiles, os dejabais arrebatar a los pies de los ídolos mudos como si fueseis arrastrados por ellos.
3Por eso os hago saber: así como nadie, hablando bajo la inspiración de Dios, puede decir: «anatema sea Jesús», tampoco nadie puede decir: «Jesús es el Señor» sino bajo la inspiración del Espíritu Santo.
4Se distribuyen diferentes clases de carismas; pero todos provienen de un mismo espíritu.
5Y se reparten diversas clases de ministerios; pero uno mismo es el Señor.
6Y se dan distintas clases de operaciones espirituales; pero uno mismo es el Dios que lo ejecuta todo en todos.
7Y a cada uno se otorga la manifestación del espíritu para común utilidad.
8A unos es dado por el espíritu el don de sabiduría; a otros el don de ciencia en conformidad con el mismo espíritu;
9a unos la gracia de la fe en el mismo espíritu; a otros la gracia de curaciones en el mismo y único espíritu.
10A éstos, el poder de hacer milagros; a aquéllos, el carisma de la profecía; a unos, discreción de espíritus; a otros, don de lenguas, y a otros, finalmente, interpretación de las mismas.
11Y todos estos dones son obra de un mismo y único espíritu, que distribuye a cada uno en particular según le place.
12El uso de los carismas ilustrado por la unidad y multiplicidad de los miembros en el cuerpo humano. Y así es. De la misma manera que el cuerpo, con ser uno, tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, con ser muchos, son un cuerpo único, así también es Cristo.
13Todos nosotros, ya judíos, ya paganos, ya siervos, ya libres, hemos sido unidos en el bautismo en un mismo espíritu para constituir un solo cuerpo; y a todos se nos ha dado a beber un mismo espíritu.
14El cuerpo no es un miembro solo, sino muchos.
15Aunque dijere el pie: «Ya que no soy mano, no soy del cuerpo», no por eso deja de pertenecer al cuerpo.
16Y aunque la oreja diga: «Ya que no soy ojo, no soy del cuerpo», no por eso deja de pertenecer al cuerpo.
17Si todo el cuerpo fuera ojos, ¿dónde estaría el oído? Y si todo él fuera oídos, ¿dónde estaría el olfato?
18Pero Dios ha dispuesto cada miembro en el cuerpo como él ha querido.
19Si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?
20Pero ya lo sabemos, tenemos muchos miembros y un solo cuerpo.
21No puede el ojo decir a la mano: «No tengo necesidad de ti.» Como tampoco la cabeza a los pies: «No os necesito para nada.»
22Y más todavía. Los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son más necesarios;
23y rodeamos de mucho mayor decoro los que nos parecen más viles. Los menos honestos necesitan más recato;
24y los que de suyo son honestos no lo necesitan. De este modo dispuso Dios armoniosamente nuestro cuerpo, dando mayor decencia a los miembros que de ella carecían.
25Así no hay disensiones en el cuerpo. Al contrario, todos los miembros se preocupan por el bien de unos y otros.
26Si padece un miembro, todos los demás padecen con él; y, si uno es distinguido con honor, todos los otros se gozan con él.
27Vosotros sois cuerpo de Cristo y cada uno miembro de él.
28Y Dios os ha constituido en la iglesia: primero apóstoles, segundo predicadores con el carisma de la profecía, tercero doctores; luego vienen: el don de milagros, la gracia de curaciones, la gracia de asistencia, el don de gobierno, el don de lenguas...
29¿Acaso son todos apóstoles? ¿Son todos predicadores con el carisma de profecía? ¿Todos doctores? ¿Todos taumaturgos?
30¿Acaso tienen todos el don de sanar enfermos? ¿O el don de lenguas? ¿O el don de interpretación?
31No. Pero aspirad ahora a los dones más excelentes. Yo quiero mostraros un camino todavía mucho mejor.