Salmos 92
Sagrada Biblia (Félix Torres Amat) ›191:2 Bueno es tributar alabanzas al Señor; y salmear a tu Nombre, ¡oh Altísimo!,
291:3 celebrando por la mañana tu misericordia, y por la noche tu verdad;
391:4 acompañando el canto con el salterio, y con el sonido de la cítara.
491:5 Porque me has recreado, oh Señor, con tus obras, y al contemplar las obras de tus manos salto de placer.
591:6 ¡Cuán grandes son, Señor tus obras! ¡Cuán insondable la profundidad de tus designios!
691:7 El hombre insensato no conoce estas cosas, ni entiende de ellas el necio.
791:8 Apenas los pecadores brotarán como el heno, y brillarán todos los malvados, cuando perecerán para siempre.
891:9 Pero tú, ¡oh Señor!, serás eternamente el Altísimo.
991:10 Así es, Señor, que tus enemigos, sí, tus enemigos perecerán, y quedarán disipados cuantos cometen la maldad.
1091:11 Y mi fortaleza se levantará como la del unicornio, y mi vejez será vigorizada por tu misericordia.
1191:12 Y miraré con desprecio a mis enemigos, y oiré hablar sin susto de los revoltosos que maquinan contra mí.
1291:13 Florecerá como la palma el varón justo, y descollará cual cedro del Líbano.
1391:14 Plantados los justos en la casa del Señor, en los atrios de la casa de nuestro Dios florecerán.
1491:15 Y aun en su lozana vejez se multiplicarán; y se hallarán con vigor y robustez,
1591:16 para predicar que el Señor Dios nuestro es justo, y que no hay en él ni sombra de iniquidad.