Salmos 63
Sagrada Biblia (Félix Torres Amat) ›162:2 ¡Dios mío, oh mi Dios!, a ti aspiro, y me dirijo desde que apunta la aurora. De ti está sedienta el alma mía. ¡Y de cuántas maneras lo está también este mi cuerpo!
262:3 En esta tierra desierta, intransitable y sin agua, me pongo en tu presencia, como si me hallara en el santuario, para contemplar tu poder y la gloria tuya.
362:4 Más apreciable es que mil vidas tu misericordia; por tanto se ocuparán mis labios en tu alabanza.
462:5 Por esto te bendeciré toda mi vida, y alzaré mis manos invocando tu Nombre.
562:6 Quede mi alma bien llena de ti, como de un manjar jugoso; y entonces con labios que rebosen de júbilo, te cantará mi boca himnos de alabanza.
662:7 Me acordaba de ti en mi lecho; en ti meditaba luego que amanecía;
762:8 pues tú eres mi amparo, y a la sombra de tus alas me regocijaré.
862:9 En pos de ti va anhelando el alma mía; me ha protegido tu diestra.
962:10 En vano han buscado cómo quitarme la vida; entrarán en las cavernas más profundas de la tierra:
1062:11 Entregados serán a los filos de la espada; serán pasto de las zorras.
1162:12 Entretanto el rey se regocijará en Dios: loados serán aquellos que le juran; porque quedó así tapada la boca de todos los que hablaban inicuamente.