Zacarías 10
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Pidan al Señor las lluvias tempranas y tardías, que el Señor envía los relámpagos y los aguaceros, da pan al hombre y hierba al campo.
2En cambio, los ídolos dan respuestas vacías, los adivinos solo ven falsedades, cuentan sueños fantásticos, consuelan sin provecho. Por eso el pueblo vaga perdido como ovejas sin pastor.
3Contra los pastores se enciende mi cólera, voy a castigar a los chivos. El Señor Todopoderoso cuidará de su rebaño –la casa de Judá– y hará de él su caballo preferido en la batalla.
4De ellos saldrá la piedra angular y estacas para las tiendas, los arcos guerreros y los capitanes;
5todos juntos serán como soldados que pisan el barro de la calle en la batalla; pelearán porque el Señor está con ellos, y los jinetes saldrán derrotados.
6Fortaleceré a la casa de Judá, daré la victoria a la casa de José, los devolveré a su patria porque me dan lástima, y serán como si no los hubiera rechazado. Yo soy el Señor, su Dios, que les responde.
7Efraín será como un soldado, se sentirá alegre, como si hubiera bebido; sus hijos al verlo se alegrarán, se sentirán gozosos con el Señor.
8Silbaré para reunirlos, porque los rescaté, y serán tan numerosos como antes.
9Si los dispersé por varias naciones, allá lejos criarán hijos, se acordarán de mí y volverán.
10Los devolveré a su patria desde Egipto, los reuniré en Asiria, los conduciré a Galaad y al Líbano y ni siquiera así habrá sitio suficiente.
11Entonces atravesarán un mar hostil: golpearé el mar agitado y se secará el fondo del Nilo. Será abatido el orgullo de Asiria y arrancado el cetro de Egipto;
12con la fuerza del Señor avanzarán en su nombre –oráculo del Señor–.