Tobías 7
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Al llegar a Ecbatana, le dijo Tobías: –Amigo Azarías, llévame derecho a casa de nuestro pariente Ragüel. El ángel lo llevó a casa de Ragüel. Lo encontraron sentado a la puerta del patio; se adelantaron a saludarlo, y él les contestó: –Tanto gusto, amigos; bienvenidos. Luego los hizo entrar en casa,
2y dijo a su mujer, Edna: –¡Cómo se parece este chico a mi pariente Tobit!
3Edna les preguntó: –¿De dónde son, amigos? Respondieron: –Somos de la tribu de Neftalí, deportados en Nínive.
4Ella siguió: –¿Conocen a nuestro pariente Tobit? Respondieron: –Sí. –¿Qué tal está?
5Le dijeron: –Vive todavía y está bien. Y Tobías dijo: –Es mi padre.
6Entonces Ragüel dio un salto, lo besó, llorando, y le dijo: –¡Hijo, bendito seas! Tienes un padre excelente. ¡Qué desgracia que haya quedado ciego un hombre tan honrado y que daba tantas limosnas! Y abrazado al cuello de su pariente Tobías, siguió llorando.
7Edna, la esposa, y su hija, Sara, lloraban también.
8Ragüel los recibió cordialmente y mandó matar un carnero.
9Cuando se lavaron y bañaron, se pusieron a la mesa. Tobías dijo a Rafael: –Amigo Azarías, dile a Ragüel que me dé a mi pariente Sara.
10Ragüel lo oyó, y dijo al muchacho: –Tú come y bebe y disfruta a gusto esta noche. Porque, amigo, sólo tú tienes derecho a casarte con mi hija, Sara, y yo tampoco puedo dársela a otro, porque tú eres el pariente más cercano. Pero, hijo, te voy a hablar con toda franqueza.
11Ya se la he dado en matrimonio a siete de mi familia, y todos murieron la noche en que iban a acercarse a ella. Pero bueno, hijo, tú come y bebe, que el Señor cuidará de ustedes.
12Tobías replicó: –No comeré ni beberé hasta que no hayas tomado una decisión sobre este asunto. Ragüel le dijo: –Lo haré. Y te la daré como prescribe la Ley de Moisés. Dios mismo manda que te la entregue, y yo te la confío. A partir de hoy, para siempre, son marido y mujer. Es tuya desde hoy para siempre. ¡El Señor del cielo los ayude esta noche, hijo, y les dé su gracia y su paz!
13Llamó a su hija, Sara. Cuando se presentó, Ragüel le tomó la mano y se la entregó a Tobías, con estas palabras: –Recíbela conforme al derecho y a lo prescrito en la Ley de Moisés, que manda dártela por esposa. Tómala y llévala sana y salva a la casa de tu padre. Que el Dios del cielo les dé paz y bienestar.
14Luego llamó a la madre, mandó traer papel y escribió el acta del matrimonio: Que se la entregaba como esposa conforme a lo prescrito en la Ley de Moisés. Después empezaron a cenar.
15Ragüel llamó a su mujer, Edna, y le dijo: –Mujer, prepara la otra habitación, y llévala allí.
16Edna se fue a arreglar la habitación que le había dicho su marido. Llevó allí a su hija y lloró por ella. Luego, enjugándose las lágrimas, le dijo: –Ánimo, hija. Que el Dios del cielo cambie tu tristeza en gozo. Ánimo, hija. Y salió.