Sofonías 1
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Palabras del Señor que recibió Sofonías, hijo de Cusí, hijo de Godolías, hijo de Azarías, hijo de Ezequías, durante el reinado de Josías, hijo de Amón, en Judá.
2Acabaré con todo en la superficie de la tierra –oráculo del Señor–:
3acabaré con hombres y animales, acabaré con las aves del cielo y los peces del mar, –con los escándalos y los malvados–; eliminaré a los hombres de la superficie de la tierra –oráculo del Señor–.
4Extenderé mi mano contra Judá y contra todos los vecinos de Jerusalén, eliminaré de este lugar lo que queda de Baal y el nombre de sus sacerdotes y su clero,
5eliminaré a los que adoran en las azoteas a los astros del cielo, a los que adorando al Señor y jurando por él, juran también por Milcom,
6a los que se apartan del Señor, a los que no lo buscan ni lo consultan.
7¡Silencio en presencia del Señor!, que se acerca el día del Señor. El Señor ha preparado un banquete y ha purificado a sus invitados.
8El día del banquete del Señor pediré cuentas a nobles y príncipes reales y a cuantos visten a la moda extranjera;
9a los que escalan la terraza del templo –ese día–, a los que llenan de engaños y violencias la casa de su Señor.
10Aquel día –oráculo del Señor– se oirá gritar en la Puerta del Pescado, gemir en el Barrio Nuevo y lamentarse en las colinas:
11¡Giman, vecinos del Mortero! Que se acabaron los mercaderes, desaparecieron los que cambian dinero.
12Entonces registraré a Jerusalén con antorchas, para pedir cuentas a los adormecidos con vinos generosos, a los que piensan: Dios no actúa ni bien ni mal;
13sus riquezas serán saqueadas, sus casas derribadas, las casas que construyan no las habitarán, de las viñas que planten no beberán vino.
14¡Se acerca el día grande del Señor! Se acerca con gran rapidez: el día del Señor es más ágil que un fugitivo, más veloz que un soldado.
15Ese día será un día de cólera, día de angustia y aflicción, día de destrucción y desolación, día de oscuridad y tinieblas, día de nubes y nubarrones,
16día de trompeta y gritos de guerra, contra las ciudades fortificadas, contra las altas torres de defensa.
17Perseguiré a los hombres, para que anden ciegos, porque pecaron contra el Señor; su sangre se derramará como polvo, sus entrañas como estiércol,
18ni su plata ni su oro podrán librarlos, el día de la cólera del Señor, cuando el fuego de su celo consuma la tierra entera, cuando acabe cruelmente con todos los habitantes de la tierra.