Santiago 2
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Hermanos míos, ustedes que creen en nuestro glorioso Señor Jesucristo no hagan diferencias entre las personas.
2Supongamos que cuando ustedes están reunidos entra uno con anillos de oro y traje elegante, y entra también un pobre andrajoso;
3y ustedes fijan la mirada en el de traje elegante y le dicen: Siéntate aquí en un buen puesto; y al pobre le dicen: Quédate de pie o siéntate allí, en el suelo,
4¿no están haciendo diferencias entre las personas y siendo jueces malintencionados?
5Escuchen, hermanos míos queridos: ¿acaso no escogió Dios a los pobres de este mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino que prometió a los que lo aman?
6Ustedes, en cambio, desprecian al pobre. ¿Acaso no son los ricos los que los oprimen y arrastran a los tribunales?
7¿No son ellos quienes hablan mal del precioso Nombre que fue invocado sobre ustedes?
8Por lo tanto si ustedes cumplen la ley del reino, según lo escrito: amarás a tu prójimo como a ti mismo, procederán bien.
9Pero si hacen diferencia entre una persona y otra, cometen pecado y son culpables ante la ley de Dios.
10Quien cumpliendo toda la ley, falla en un precepto, quebranta toda la ley.
11El que dijo: no cometerás adulterio, dijo también: no matarás. Si tú no cometes adulterio, pero matas, has quebrantado la ley.
12Ustedes deben hablar y actuar como quienes van a ser juzgados por la ley de los hombres libres.
13Será despiadado el juicio del que no tuvo misericordia, pero los misericordiosos no tienen por qué temer al juicio.
14Hermanos míos, ¿de que le sirve a uno decir que tiene fe si no tiene obras? ¿Podrá salvarlo la fe?
15Supongan que un hermano o hermana andan medio desnudos, o sin el alimento necesario,
16y uno de ustedes le dice: vayan en paz, abríguense y coman todo lo que quieran; pero no les da lo que sus cuerpos necesitan, ¿de qué sirve?
17Lo mismo pasa con la fe que no va acompañada de obras, está muerta del todo.
18Uno dirá: tú tienes fe, yo tengo obras: muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré por las obras mi fe.
19¿Tú crees que existe Dios? ¡Muy bien! También los demonios creen y tiemblan de miedo.
20¿Quieres comprender, hombre necio, que la fe sin obras es estéril?
21Nuestro padre Abrahán, ¿no fue reconocido justo por las obras, ofreciendo sobre el altar a su hijo Isaac?
22Estás viendo que la fe se demostró con hechos, y por esos hechos la fe llegó a su perfección.
23Y se cumplió lo que dice la Escritura: Abrahán creyó en Dios y esto le fue tenido en cuenta para su justificación y se le llamó amigo de Dios.
24Como ven el hombre no es justificado sólo por la fe sino también por las obras.
25Lo mismo pasó con Rajab, la prostituta, ¿no hizo méritos con las obras, alojando a los mensajeros y haciéndolos salir por otro camino?
26Como el cuerpo sin el aliento está muerto, así está muerta la fe sin obras.