Rut 2
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Noemí tenía, por parte de su marido, un pariente de muy buena posición llamado Booz, de la familia de Elimélec.
2Rut, la moabita, dijo a Noemí: –Déjame ir a recoger espigas al campo, donde un segador me permita ir detrás de él. Noemí le respondió: –Ve, hija.
3Se marchó y fue a recoger espigas en el campo, siguiendo a los segadores. Fue a parar a una de las tierras de Booz, de la familia de Elimélec,
4y en aquel momento llegaba él de Belén y saludó a los segadores: –¡Que el Señor esté con ustedes! Respondieron: –¡Dios te bendiga!
5Luego preguntó al capataz: –¿De quién es esa chica?
6El capataz respondió: –Es una chica moabita, la que vino con Noemí de la campiña de Moab.
7Me dijo que la dejase ir detrás de los segadores recogiendo espigas hasta juntar unas gavillas; desde que llegó por la mañana ha estado de pie todo el tiempo, y ahora está aquí descansando un poco.
8Entonces Booz dijo a Rut: –Escucha, hija. No vayas a recoger espigas a otra parte, no te vayas de aquí ni te alejes de mis servidoras.
9Fíjate en qué terreno cosechan los hombres y sigue a las espigadoras. Ya he dado órdenes a mis criados para que no te molesten. Cuando tengas sed, vete adonde están los cántaros de agua y bebe de lo que saquen los criados.
10Rut se echó, se postró ante él por tierra y le dijo: –Yo soy una forastera, ¿por qué te he caído en gracia y te has interesado por mí?
11Booz respondió: –Me han contado todo lo que hiciste por tu suegra después que murió tu marido: que dejaste a tus padres y tu pueblo natal y has venido a vivir con gente desconocida.
12El Señor te pague esta buena acción. El Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte, te recompense abundantemente.
13Ella dijo: –Ojalá sepa yo agradarte, señor; me has tranquilizado y has llegado al corazón de tu servidora, aunque no soy ni una criada tuya.
14Cuando llegó la hora de comer, Booz le dijo: –Acércate, come de este pan y moja la rebanada en la salsa. Ella se sentó junto a los segadores, y él le ofreció grano tostado. Rut comió hasta quedar satisfecha, y todavía le sobró.
15Después se levantó a seguir recogiendo espigas, y Booz ordenó a sus servidores:
16–Aunque recoja entre los manojos de espigas, no la molesten, más aún, saquen algunas espigas del manojo y déjenlas caer, y cuando ella las recoja, no le digan nada.
17Rut estuvo recogiendo espigas en aquel campo hasta la tarde; después desgranó lo que había recogido y sacó cuarenta y cinco kilos de cebada.
18Se la cargó y marchó al pueblo. Enseñó a su suegra lo que había recogido. También sacó la comida que le había sobrado y se la dio.
19Su suegra le preguntó: –¿Dónde has ido a recoger espigas hoy y con quién has trabajado? ¡Bendito el que se ha interesado por ti! Rut le contó: –El hombre con el que he trabajado hoy se llama Booz.
20Noemí dijo a su nuera: –Que el Señor le bendiga; el Señor, que no deja de apiadarse de vivos y muertos. Y añadió: –Ese hombre es pariente nuestro, uno de los que tienen que responder por nosotras.
21Entonces Rut, la moabita siguió diciendo: –También me dijo que no me apartase de sus servidores hasta que no acaben la cosecha.
22Y Noemí le dijo: –Hija, es conveniente que salgas con sus criadas, y así no te molestarán en otra parte.
23De este modo, Rut siguió con las criadas de Booz, recogiendo espigas hasta acabar la cosecha de la cebada y del trigo. Vivía con su suegra.