Proverbios 21
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1El corazón del rey es una corriente de agua en manos de Dios: la dirige a donde quiere.
2Al hombre le parece siempre recto su camino, pero es Dios quien pesa los corazones.
3Practicar el derecho y la justicia agrada a Dios más que los sacrificios.
4Ojos altaneros, mente ambiciosa; la luz de los malvados, todo es pecado.
5Los planes del hombre cuidadoso traen ganancia, los del precipitado traen pobreza.
6Acumular tesoros con la mentira es soplo que se esfuma, trampa mortal.
7La violencia de los malvados los acecha porque se negaron a respetar el derecho.
8El camino del vicioso zigzaguea, la conducta del honrado es recta.
9Más vale vivir en un rincón de la azotea que compartir la casa con mujer pendenciera.
10Afán del malvado es desear el mal, mira sin piedad a su prójimo.
11Cuando el insolente la paga, aprende el imprudente; pero el sabio aprende con la experiencia.
12El justo observa la casa del malvado: y precipita al malvado en la ruina.
13Quien cierra los oídos al clamor del necesitado no será escuchado cuando grite.
14Un regalo a escondidas aplaca el enojo; un obsequio hecho con discreción, la áspera ira.
15Al hacerse justicia, el honrado se alegra, el malhechor tiembla.
16Quien se extravía del camino de la prudencia descansará en la asamblea de los muertos.
17Quien ama los festejos acabará mendigo, quien ama el vino y los perfumes no llegará a rico.
18El malvado pagará por el honrado; el traidor, por el hombre recto.
19Más vale habitar en el desierto que con mujer pendenciera y de mal genio.
20Un tesoro precioso hay en casa del sabio, el insensato lo consume.
21El que busca justicia y misericordia alcanzará vida y gloria.
22El hombre sabio atacará la ciudad bien defendida y derribará la fortaleza confiada.
23Quien cuida la boca y la lengua nunca se mete en aprietos.
24Se llama arrogante al insolente fanfarrón que procede con pasión y soberbia.
25Los deseos dan muerte al perezoso, porque sus manos se niegan a trabajar.
26Todo es desear y desear para el perezoso, pero el honrado da sin tacañerías.
27Los sacrificios del malvado son repugnantes, y mucho más si los ofrece con cálculo.
28El testigo falso perecerá, el que escucha tendrá la última palabra.
29El malvado aparenta seguridad: el honrado está seguro de su camino.
30No hay habilidad ni hay prudencia ni hay consejo frente al Señor.
31Se prepara el caballo para la batalla, pero la victoria la da el Señor.