Oseas 4
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Escuchen la Palabra del Señor, hijos de Israel: el Señor tiene un pleito con los habitantes del país: ya no hay verdad ni lealtad ni conocimiento de Dios en el país,
2sino juramento y mentira, asesinato y robo, adulterio y libertinaje, homicidio tras homicidio.
3Por eso gime el país y desfallecen sus habitantes: hasta los animales salvajes, hasta las aves del cielo, incluso los peces del mar desaparecen.
4Aunque nadie acuse, nadie reprenda; ¡mi pleito es contigo, sacerdote!
5Tropezarás de día y contigo tropezará el profeta de noche. Perecerá tu patria,
6perecerá mi pueblo, por falta de conocimiento. Porque tú has rechazado el conocimiento, yo te rechazaré de mi sacerdocio; te olvidaste de la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.
7Cuantos más son, más pecan contra mí; cambiaré su dignidad en ignominia.
8Se alimentan del pecado de mi pueblo y con sus culpas matan el hambre.
9Pueblo y sacerdote correrán la misma suerte: les tomaré cuenta de su conducta y les daré la paga de sus acciones.
10Comerán y no se saciarán, fornicarán sin quedar satisfechos, porque abandonaron al Señor para entregarse a la fornicación.
11La fornicación, el vino y el licor quitan la razón
12a mi pueblo, que consulta a un pedazo de madera, y escucha el oráculo de su poste; porque un espíritu de fornicación los extravía y se prostituyen abandonando a su Dios.
13Sacrifican en la cumbre de los montes y queman ofrendas en las colinas, debajo de encinas y álamos y terebintos de agradable sombra. Y así se prostituyen sus hijas y adulteran sus nueras.
14No castigaré a sus hijas por prostituirse ni a sus nueras por sus adulterios, porque ellos mismos se van con prostitutas y sacrifican con rameras del templo. Así el pueblo incauto va a la ruina.
15Eres madre prostituta, Israel, ¡que no lo pague Judá! No vayan a Guilgal, no suban a Bet-Avén, no juren, ¡por la vida del Señor!
16Si Israel embiste como vaca brava, ¿va ahora a apacentarlos el Señor como a corderos en la pradera?
17Efraín se ha aliado con los ídolos,
18los príncipes de los borrachos se han entregado a la prostitución, sus jefes aman la deshonra.
19Un huracán la envolverá en sus alas y sus altares los defraudarán.