Levítico 14
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1El Señor dijo a Moisés:
2–Ésta es la ley de purificación de los enfermos de lepra:
3»El día en que el enfermo se presente al sacerdote, el sacerdote saldrá fuera del campamento y comprobará que el enfermo se ha sanado de su lepra.
4Después mandará traer para el purificando dos aves puras, vivas, ramas de cedro, púrpura escarlata y un ramo de hisopo.
5El sacerdote mandará degollar una de las aves en una vasija de barro sobre agua de manantial.
6Después tomará el ave viva, las ramas de cedro, la púrpura escarlata y el hisopo, y los mojará, también el ave viva, en la sangre del ave degollada sobre el agua de manantial.
7Salpicará siete veces al que se está purificando de la lepra, y lo declarará puro. Al ave viva la soltará después en el campo.
8El purificando lavará sus vestidos, se afeitará completamente, se bañará y quedará puro. Después de esto podrá entrar en el campamento. Pero durante siete días se quedará fuera de su tienda de campaña.
9El séptimo día se rapará la cabeza, se afeitará la barba, las cejas y todo el pelo, lavará sus vestidos, se bañará y quedará puro.
10»El octavo día tomará dos corderos sin defecto, una cordera de un año sin defecto, tres décimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, y un cuarto de litro de aceite.
11El sacerdote que oficie la purificación presentará todo esto, junto con el purificando, ante el Señor, a la entrada de la tienda del encuentro.
12El sacerdote tomará uno de los corderos y lo ofrecerá en sacrificio penitencial, junto con el cuarto de litro de aceite; los agitará ritualmente ante el Señor.
13Después degollará el cordero en el matadero de las víctimas expiatorias y holocaustos en lugar santo, porque la víctima penitencial, igual que las víctimas expiatorias, pertenece al sacerdote: son porción sagrada.
14El sacerdote tomará sangre de la víctima penitencial y untará con ella el lóbulo de la oreja derecha, el pulgar de la mano derecha y el pulgar del pie derecho del purificando.
15Después echará un poco del aceite en su mano izquierda,
16y untando el índice de su mano derecha en el aceite que está en la palma de su mano izquierda, salpicará siete veces ante el Señor.
17Con el aceite que le queda en la mano untará el lóbulo de la oreja derecha, el pulgar de la mano derecha y el pulgar del pie derecho del purificando, donde había untado la sangre de la víctima penitencial.
18El resto del aceite que le queda en la mano lo derramará sobre la cabeza del purificando, y así realizará la expiación a favor de esa persona, ante el Señor.
19Después el sacerdote ofrecerá el sacrificio por el pecado y realizará la expiación por el que se está purificando. Después degollará la víctima del holocausto,
20y la ofrecerá junto con la ofrenda sobre el altar. Así realiza la expiación en favor de esa persona, y éste queda puro.
21»Si es pobre y no tiene recursos, tomará sólo un cordero, víctima penitencial, para la agitación ritual y para la expiación, la décima parte de una medida de harina de la mejor calidad amasada con aceite para la ofrenda y un cuarto de litro de aceite
22y dos tórtolas o dos pichones de paloma, según sus recursos, uno para el sacrificio por el pecado y otro para el holocausto.
23El octavo día los presentará al sacerdote, a la entrada de la tienda del encuentro, en presencia del Señor, para su purificación.
24El sacerdote tomará el cordero penitencial y el cuarto de litro de aceite y los agitará ritualmente ante el Señor.
25Después degollará el cordero penitencial. El sacerdote tomará sangre de la víctima y untará con ella el lóbulo de la oreja derecha, el pulgar de la mano derecha y el pulgar del pie derecho del que se purifica.
26Después echará un poco de aceite en su mano izquierda,
27y con el índice de la mano derecha salpicará siete veces ante el Señor con el aceite que tiene en la izquierda.
28Con el aceite que tiene en la mano, el sacerdote untará el lóbulo de la oreja derecha, el pulgar de la mano derecha y el pulgar del pie derecho del que se purifica, donde había untado la sangre de la víctima.
29El resto del aceite que le quede en la mano lo derramará sobre la cabeza del que se purifica, para realizar la expiación por él ante el Señor.
30Después ofrecerá una de las tórtolas o pichones de paloma, según sus recursos:
31una en sacrificio expiatorio y otra en holocausto, junto a la ofrenda. Así el sacerdote realiza la expiación por la persona que debe ser purificada en presencia del Señor.
32Ésta es la ley de purificación del leproso que no dispone de medios.
33El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
34–Cuando hayan entrado en la tierra de Canaán, que voy a darles en posesión, y yo permita que una casa de su tierra quede infectada,
35el dueño de la casa se presentará al sacerdote a informarle: Ha aparecido una mancha en mi casa.
36El sacerdote, sin esperar hasta el examen de la mancha, mandará desalojar la casa, para que no se contamine lo que hay en ella.
37Después el sacerdote entrará a examinar la casa. El sacerdote examinará la mancha; si observa el mal en las paredes, cavidades verduscas o rojizas un poco hundidas en la pared,
38saldrá a la puerta de la casa y la mandará cerrar durante siete días.
39Al séptimo día volverá; si la mancha se ha extendido por la pared,
40el sacerdote mandará quitar las piedras manchadas y echarlas a un lugar impuro fuera de la ciudad.
41Mandará raspar toda la casa por dentro, y el polvo que salga de rasparla lo echarán a un lugar impuro, fuera de la ciudad.
42Tomarán otras piedras y las pondrán en el lugar de las primeras. Y con nueva cal revocarán la casa.
43Si después de quitadas las piedras y después de haber raspado y revocado la casa, reaparece la mancha,
44el sacerdote volverá a examinar la casa; si observa que se ha extendido el mal por la casa, se trata de lepra maligna de la casa: es impura.
45Hará derribar la casa, piedras, maderamen y toda la cal, y lo sacará todo a un lugar impuro fuera de la ciudad.
46El que entre en la casa mientras está cerrada, quedará impuro hasta la tarde.
47El que duerma en la casa, lavará sus vestidos. El que coma en la casa, lavará sus vestidos.
48Pero si el sacerdote entra, y al examinar la casa observa que no se ha extendido el mal después de haberla revocado, declarará pura la casa, porque el mal se ha sanado.
49Entonces tomará dos aves, ramas de cedro, púrpura escarlata y un ramo de hisopo para realizar la expiación por la casa.
50Degollará una de las aves en una vasija de barro que contenga agua de manantial.
51Después tomará la rama de cedro, el hisopo, la púrpura escarlata y el ave viva, y los mojará en la sangre del ave degollada sobre el agua de manantial, y salpicará la casa siete veces.
52Así realiza la expiación por la casa con la sangre del ave, con el agua de manantial, con el ave viva, con la rama de cedro, con el hisopo y con la púrpura escarlata.
53Al ave viva la soltará en el campo, fuera de la ciudad. Así realiza la expiación por la casa, y ésta queda pura.
54Ésta es la ley sobre diversas clases de lepras y sarnas,
55sobre manchas de vestidos y casas;
56sobre inflamaciones, erupciones y manchas,
57según la cual se declaran los casos de pureza e impureza. Ésta es la ley sobre la lepra.