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Job 34

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1Elihú siguió diciendo:

2Sabios, escuchen mis palabras, préstenme atención los doctos,

3porque así como el oído distingue las palabras y el paladar aprecia los sabores,

4así nosotros buscaremos lo justo y distinguiremos lo que es bueno.

5Job ha afirmado: Aunque soy inocente, Dios no me hace justicia;

6defiendo mi derecho y paso por mentiroso; mi herida no sana, aunque no he pecado.

7¿Quién hay como Job, que suelta insolencias como quien bebe agua,

8se junta con malhechores y va en compañía de malvados?

9Afirma: De nada le sirve al hombre gozar del favor de Dios.

10Escúchenme, hombres sensatos: ¡Lejos de Dios la maldad, lejos del Todopoderoso la injusticia!

11Dios paga al hombre sus obras, lo retribuye según su conducta;

12ciertamente Dios no obra mal, el Todopoderoso no quebranta el derecho.

13¿Quién le ha encomendado a él la tierra, quién le ha confiado el universo?

14Si decidiera por su cuenta retirar su espíritu y su aliento,

15expirarían todos los vivientes y el hombre volvería al polvo.

16Si eres inteligente, escúchame, presta oído a mis palabras:

17¿Podrá juzgar uno que odia el derecho?, ¿te atreves a condenar al más justo,

18al que declara criminal a un rey y malvados a los dignatarios?

19Dios no es parcial a favor del príncipe ni favorece al rico contra el pobre, porque todos son obras de sus manos.

20De repente mueren, a media noche, los nobles se agitan y pasan, el poderoso es derribado sin esfuerzo.

21Porque los ojos de Dios miran las sendas del hombre y vigilan todos su pasos;

22no hay tinieblas ni sombras donde puedan esconderse los malhechores.

23Y no toca al hombre señalar un plazo para presentarse a juicio con Dios.

24Aplasta a los poderosos sin tener que indagar y en su lugar nombra a otros;

25como conoce sus acciones, los derriba en una noche y quedan deshechos;

26como a criminales los azota en la plaza pública,

27porque se apartaron de él y no siguieron sus caminos,

28haciendo que llegara a Dios el clamor de los pobres y que oyera el clamor de los afligidos.

29Pero si Dios no interviene, ¿quién podrá condenarlo?, y si esconde su rostro, ¿quién podrá verlo? Vela sobre pueblos y hombres

30para que no reine el impío ni haya quienes engañen al pueblo.

31Dile a Dios: Me he equivocado, no pecaré;

32lo que yo no veo, enséñamelo tú, y si cometí delito, no volveré a hacerlo.

33¿Debe él retribuir según tu criterio? Como la decisión es tuya y no mía, lo que sepas dilo;

34y los hombres sensatos que me escuchan y los sabios confesarán:

35Job habla sin saber, sus palabras no tienen sentido.

36Que lo torturen hasta lo último por sus respuestas, dignas de un malvado;

37porque al pecado añade la rebelión, ante nosotros se burla y no cesa de hablar contra Dios.

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