Jeremías 27
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1El año cuarto del reinado de Sedecías, hijo de Josías, rey de Judá, el Señor dirigió la palabra a Jeremías:
2–Así dice el Señor: Hazte unas correas y un yugo y encájatelo en el cuello,
3y envía un mensaje a los reyes de Edom, Moab, Amón, Tiro y Sidón, por medio de los embajadores que han venido a Jerusalén a visitar al rey Sedecías.
4Diles que informen a sus señores: Así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Digan a sus señores:
5Yo he creado la tierra y hombres y animales sobre la faz de la tierra, con mi gran poder y con mi brazo extendido; y la doy a quien me parece;
6ahora, yo entrego todos estos territorios a Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi siervo; incluso las fieras del campo se las doy como servidores;
7todas las naciones estarán sometidas a él, a su hijo y nieto, hasta que le llegue a su país la hora de ser servidor de pueblos numerosos y reyes poderosos.
8Si una nación y su rey no se someten a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y no rinden el cuello al yugo del rey de Babilonia, con espada y hambre y peste castigaré a esa nación, hasta entregarla en sus manos –oráculo del Señor–.
9Y ustedes no hagan caso a sus profetas y adivinos intérpretes de sueños, hechiceros y magos, que les dicen: No serán vasallos del rey de Babilonia;
10porque les profetizan mentiras para sacarlos de su tierra, para que yo los disperse y los destruya.
11Si una nación rinde el cuello y se somete al rey de Babilonia, la dejaré en su tierra, para que la cultive y la habite –oráculo del Señor–.
12A Sedecías, rey de Judá, le hablé en los mismos términos: Coloquen su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia, sométanse a él y a su ejército, y vivirán;
13así no morirán a espada, de hambre y peste, como dijo el Señor a los pueblos que no se sometan al rey de Babilonia.
14No hagan caso a los profetas que les dicen: No serán vasallos del rey de Babilonia, porque les profetizan mentiras:
15yo no los envié –oráculo del Señor–, y ellos profetizan mentiras en mi Nombre, para que yo los tenga que arrojar y destruir a ustedes con los profetas que les profetizan.
16A los sacerdotes y al pueblo les dije: Así dice el Señor: No hagan caso a esos profetas que les profetizan: Muy pronto recobraremos de Babilonia el ajuar del templo; les profetizan engaños,
17no les hagan caso. Permanezcan sometidos al rey de Babilonia y vivirán, y esta ciudad no se convertirá en ruinas.
18Si son profetas y tienen la Palabra del Señor, que intercedan al Señor para que no se lleven a Babilonia el resto del ajuar del templo y del palacio real de Jerusalén.
19Porque así dice el Señor Todopoderoso acerca de las columnas, el depósito, el pedestal y el resto del ajuar que aún queda en la ciudad
20–que Nabucodonosor, rey de Babilonia, no se llevó de Jerusalén a Babilonia cuando desterró a Jeconías, hijo de Joaquín, con todos los notables de Judá y Jerusalén–.
21Así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel, acerca del ajuar que ha quedado en el templo y en el palacio real de Jerusalén:
22Se los llevarán a Babilonia y allí quedarán, hasta que yo haga inventario –oráculo del Señor–y los saque y los devuelva a este lugar.