Jeremías 23
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1¡Ay de los pastores que dispersan y extravían las ovejas de mi rebaño! –oráculo del Señor–.
2Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel, a los pastores que pastorean a mi pueblo: Ustedes dispersaron a mis ovejas, las expulsaron, no se ocuparon de ellas; yo, en cambio, me ocuparé de ustedes y castigaré sus malas acciones –oráculo del Señor–.
3Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas en todos los países adonde las expulsé, las volveré a traer a sus pastos, para que crezcan y se multipliquen.
4Les daré pastores que las pastoreen: no temerán, ni se espantarán, ni se perderán –oráculo del Señor–.
5Miren que llegan días –oráculo del Señor– en que daré a David un retoño legítimo. Reinará como rey prudente, y administrará la justicia y el derecho en el país;
6en sus días se salvará Judá, Israel habitará en paz, y le darán el título Señor, justicia nuestra.
7Miren que llegan días –oráculo del Señor–en que ya no se dirá: Por la vida del Señor, que sacó a los israelitas de Egipto,
8sino que se dirá: Por la vida del Señor, que sacó a la descendencia de Israel del país del norte y de todos los países adonde los expulsó, y los trajo a sus tierras.
9A los profetas: Se me rompe el corazón en el pecho, se me dislocan los huesos, estoy como un borracho, como uno vencido por el vino, a causa del Señor y de sus santas palabras:
10El país está lleno de adulterios, y por ello hace duelo la tierra, se secan los pastos de la estepa, ellos corren hacia la maldad, y emplean su poder para la injusticia;
11profetas y sacerdotes son unos impíos, hasta en mi templo encuentro maldades –oráculo del Señor–;
12por eso su camino se volverá resbaladizo, empujados a las tinieblas caerán en ellas; les enviaré la desgracia el año en que les pida cuentas –oráculo del Señor–.
13Entre los profetas de Samaría he visto una locura: profetizan por Baal extraviando a Israel, mi pueblo;
14entre los profetas de Jerusalén he visto algo espeluznante: adúlteros y embusteros que apoyan a los malvados, para que nadie se convierta de la maldad; para mí son todos sus vecinos como Sodoma y Gomorra.
15Por eso dice el Señor Todopoderoso a los profetas: Les daré a comer un alimento amargo y a beber agua envenenada, porque de los profetas de Jerusalén se difundió la impiedad a todo el país.
16Así dice el Señor Todopoderoso: No hagan caso a sus profetas, que los engañan: cuentan visiones de su fantasía, no de la boca del Señor;
17a los que desprecian la Palabra del Señor les dicen: Tendrán paz; a los que siguen su corazón obstinado les dicen: No les pasará nada malo.
18¿Quién asistió al consejo del Señor?, ¿quién lo vio y escuchó su palabra?, ¿quién atendió a mi palabra y la escuchó?
19Mira, el Señor desencadena una tormenta, un huracán que gira sobre la cabeza de los malvados;
20la ira del Señor no se detendrá|| hasta realizar y cumplir sus designios. Al cabo de los años lograrán comprenderlo.
21Yo no envié a los profetas, y ellos corrían; no les hablé, y ellos profetizaban;
22si hubieran asistido a mi consejo, anunciarían mis palabras a mi pueblo, para que se convirtiese del mal camino, de sus malas acciones.
23¿Soy yo Dios sólo de cerca y no Dios de lejos? –oráculo del Señor–.
24Porque uno se esconda en su escondrijo, ¿no lo voy a ver yo? –oráculo del Señor–, ¿no lleno yo el cielo y la tierra? –oráculo del Señor–.
25He oído lo que dicen los profetas, profetizando engaños en mi Nombre, diciendo que han tenido un sueño;
26¿hasta cuándo seguirán los profetas profetizando engaños y las fantasías de su mente?
27Con los sueños que se cuentan unos a otros pretenden hacer olvidar mi Nombre a mi pueblo, como lo olvidaron sus padres a causa de Baal.
28El profeta que tenga un sueño, que lo cuente; el que tenga mi palabra, que la diga a la letra. ¿Qué hace el grano con la paja? –oráculo del Señor–.
29¿No es mi palabra fuego –oráculo del Señor– o martillo que tritura la piedra?
30Por eso aquí estoy contra los profetas –oráculo del Señor–, que se roban unos a otros mis palabras;
31aquí estoy contra los profetas –oráculo del Señor– que manejan la lengua para soltar oráculos;
32aquí estoy contra los profetas –oráculo del Señor– que cuentan sus sueños falsos y extravían a mi pueblo con sus engaños y extravagancias. No los mandé, no los envié, son inútiles para este pueblo –oráculo del Señor–.
33Si este pueblo o un sacerdote o un profeta te preguntan cuál es la carga del Señor, les dirás: Ustedes son la carga del Señor, y yo los arrojaré –oráculo del Señor–.
34Si un sacerdote o un profeta o uno del pueblo dicen: carga del Señor, lo castigaré a él y a su casa.
35Cuando hablan y comentan entre ustedes, tienen que decir: ¿Qué responde el Señor, qué dice el Señor?
36Y que no se vuelva a mencionar la carga del Señor, porque cada uno cargará con sus palabras. Falsifican las palabras del Dios vivo, del Señor Todopoderoso, nuestro Dios.
37Al profeta le hablarán así: ¿Qué responde el Señor, qué dice el Señor?
38Y ahora dice el Señor: Si se empeñan en decir: carga del Señor, siendo así que yo les he prohibido decir: carga del Señor, entonces,
39por haberlo dicho, yo los levantaré como una carga y los tiraré lejos de mí, a ustedes y a la ciudad que les di a ustedes y a sus padres.
40Y les enviaré una afrenta eterna, un sonrojo eterno e inolvidable.