Isaías 7
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Reinaba en Judá Acaz, hijo de Yotán, hijo de Ozías. Rasín, rey de Damasco, y Pécaj, hijo de Romelías, rey de Israel, subieron a Jerusalén para atacarla; pero no lograron conquistarla.
2Llegó la noticia al heredero de David: –Los sirios acampan en Efraín. Y se agitó su corazón y el del pueblo como se agitan los árboles del bosque con el viento.
3Entonces el Señor dijo a Isaías: –Ve al encuentro de Acaz, con tu hijo Sear Yasub, hacia el extremo del canal del Estanque de Arriba, junto al camino del campo del Tintorero,
4y le dirás: ¡Vigilancia y calma! No temas, no te acobardes, ante esos dos cabos de tizones humeantes.
5Aunque Siria trame tu ruina diciendo:
6Subamos contra Judá, sitiémosla, abramos brecha en ella y nombraremos en ella rey al hijo de Tabeel.
7Así dice el Señor: No se cumplirá ni sucederá:
8Damasco es capital de Siria, y Rasín, capitán de Damasco; Samaría es capital de Efraín, y el hijo de Romelías, capitán de Samaría.
9Dentro de sesenta y cinco años, Efraín, destruido, dejará de ser pueblo. Si ustedes no creen, no subsistirán.
10El Señor volvió a hablar a Acaz:
11–Pide una señal al Señor, tu Dios; en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.
12Respondió Acaz: –No la pido, no quiero tentar al Señor.
13Entonces dijo Dios: –Escucha, heredero de David: ¿No les basta cansar a los hombres, que cansan incluso a mi Dios?
14Por eso el Señor mismo les dará una señal: Miren: la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel.
15Comerá leche cuajada con miel, hasta que aprenda a rechazar el mal y a escoger el bien.
16Porque antes que aprenda el niño a rechazar el mal y escoger el bien, quedará abandonada la tierra de los dos reyes que te hacen temer.
17El Señor hará venir sobre ti, sobre tu pueblo, sobre tu dinastía días como no se conocieron desde que Efraín se separó de Judá.
18Aquel día les silbará el Señor a los tábanos del confín del delta de Egipto y a las abejas del país de Asiria,
19y vendrán y se posarán en masa en las honduras de las quebradas, en las hendiduras de las rocas, en todo matorral, en todo bebedero.
20Aquel día le afeitará el Señor con navaja alquilada al otro lado del Éufrates la cabeza y el pelo de sus partes, y le rapará la barba.
21Aquel día cada uno mantendrá una novilla y dos ovejas,
22y como abundará la leche, comerán leche cuajada; sí, comerán leche cuajada y miel los que queden en el país.
23Aquel día, un viñedo de mil cepas de mil monedas de valor producirá zarzas y cardos.
24Entrarán por él con arcos y flechas, porque todo el país será zarzas y cardos;
25en las laderas cultivadas con azadón no entrarás por miedo a las zarzas y cardos; serán pasto de vacas, pisoteado por ovejas.