Isaías 54
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Canta de gozo, la estéril que no dabas a luz; rompe a cantar de júbilo, la que no tenías dolores; porque la abandonada tendrá más hijos que la casada –dice el Señor–.
2Ensancha el espacio de tu tienda, despliega sin miedo tus lonas, alarga tus cuerdas, clava bien tus estacas;
3porque te extenderás a derecha e izquierda, tu descendencia heredará naciones y poblará ciudades desiertas.
4No temas, no tendrás que avergonzarte, no te sonrojes, no te afrentarán; olvidarás la vergüenza de tu soltería, ya no recordarás el desprecio de tu viudez.
5Porque el que te hizo te toma por esposa: su Nombre es Señor Todopoderoso. Tu redentor es el Santo de Israel, se llama Dios de toda la tierra.
6Como a mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el Señor; como a esposa de juventud, repudiada –dice tu Dios–.
7Por un instante te abandoné, pero con gran cariño te recogeré.
8En un arrebato de ira te escondí un instante mi rostro, pero con lealtad eterna te quiero –dice el Señor, tu redentor–.
9Me sucede como en tiempo de Noé: juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra; así juro no enojarme contra ti ni reprocharte.
10Aunque se retiren los montes y vacilen las colinas, no te retiraré mi lealtad ni mi alianza de paz vacilará –dice el Señor, que te quiere–.
11¡Oh afligida, zarandeada, desconsolada! Mira, yo mismo te coloco piedras de azabache, te cimento con zafiros,
12te pongo almenas de rubí, y puertas de esmeralda, y muralla de piedras preciosas.
13Tus hijos serán discípulos del Señor, tendrán gran paz tus hijos.
14Tendrás firme asiento en la justicia; quedará lejos la opresión, y no tendrás que temer, y el terror, que no se te acercará.
15Si alguno te asedia, no es de parte mía; si lucha contigo, caerá frente a ti.
16Yo he creado al herrero que aviva las brasas y saca una herramienta, y yo he creado al devastador funesto:
17ningún arma forjada contra ti dará resultado; y a la lengua que te acuse en juicio le probarás que es culpable. Ésta es la herencia de los siervos del Señor, yo soy su vengador –oráculo del Señor–.