Isaías 42
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Miren a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi Espíritu, para que promueva el derecho en las naciones.
2No gritará, no clamará, no voceará por las calles.
3No romperá la caña quebrada, no apagará la mecha vacilante. Promoverá fielmente el derecho,
4no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y su ley que esperan las islas.
5Así dice el Señor Dios, que creó y desplegó el cielo, afianzó la tierra con su vegetación, dio el respiro al pueblo que la habita y el aliento a los que se mueven en ella.
6Yo, el Señor, te he llamado para la justicia, te he tomado de la mano, te he formado y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones.
7Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la cárcel a los que habitan en tinieblas:
8Yo soy el Señor, éste es mi Nombre, no cedo mi gloria a nadie ni mi honor a los ídolos.
9Lo antiguo ya ha sucedido, y algo nuevo yo anuncio, antes de que brote se lo comunico.
10Canten al Señor un cántico nuevo, y llegue su alabanza a los confines de la tierra; los que se hacen al mar, los que lo pueblan, las costas y sus habitantes.
11Alégrese el desierto con sus tiendas, los poblados que habita Cadar; exulten los vecinos de Petra, clamen desde la cumbre de las montañas;
12den gloria al Señor, pronuncien su alabanza en las costas.
13El Señor sale como un héroe, excita su ardor como un guerrero, lanza el alarido desafiando al enemigo.
14Desde antiguo guardé silencio, me callaba, aguantaba; como parturienta, jadeo y resuello.
15Arrasaré montes y colinas, secaré toda su hierba, convertiré los ríos en tierra árida, secaré los estanques;
16conduciré a los ciegos por un camino que desconocen, los guiaré por senderos que ignoran. Ante ellos convertiré las tinieblas en luz, lo escabroso en llano. Esto es lo que pienso hacer, y no dejaré de hacerlo.
17Retrocederán defraudados los que confían en el ídolo, los que dicen a una estatua: Tú eres nuestro Dios.
18Sordos, escuchen y oigan; ciegos, miren y vean:
19¿quién es ciego sino mi siervo, quién es sordo sino el mensajero que envío? ¿Quién es ciego como mi enviado, quién es sordo como el siervo del Señor?
20Mucho mirar y no sacabas nada, con los oídos abiertos no te enterabas.
21El Señor, por amor de su justicia, quería glorificar y engrandecer su ley;
22pero son un pueblo saqueado y despojado, atrapados todos en cuevas, encerrados en cárceles. Lo saqueaban, y nadie lo libraba; lo despojaban, y nadie decía: Devuélvelo.
23¿Quién de ustedes prestará oído a esto, y atento escuchará el futuro?
24¿Quién entregó a Jacob al saqueo, a Israel al despojo? ¿No fue el Señor, contra quien pecamos no queriendo seguir sus caminos ni obedecer su ley?
25Descargó sobre él el ardor de su ira, el furor de la guerra; lo rodeaban sus llamas, y no se daba cuenta; lo quemaban, y no hacía caso.