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Habacuc 2

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1Me pondré de centinela, haré la guardia observando atento a ver qué me dice, qué responde a mi reclamo.

2El Señor me respondió: –Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de corrido:

3la visión tiene un plazo fijado, camina hacia la meta, no fallará; aunque tarde, espérala, que llegará sin retraso.

4El ánimo soberbio fracasará; pero el justo, por su fidelidad, vivirá.

5Aunque lo intente el traidor, el hombre orgulloso, nada conseguirá; aunque ensanche su boca como el abismo y sea insaciable como la muerte; aunque arrase con todos los pueblos y se adueñe de todas las naciones.

6Todos ellos entonarán contra él coplas y versos con aguda ironía. ¡Ay del que acumula lo que no le pertenece, ¿por cuánto tiempo?, y amontona objetos empeñados!

7De pronto se alzarán tus acreedores, despertarán y, sacudiéndote bien, te desvalijarán;

8porque saqueaste a tantas naciones, los demás pueblos te saquearán; por tus asesinatos y violencias en países, ciudades y poblaciones.

9¡Ay del que mete en casa ganancias injustas y anida muy alto para librarse de la desgracia!

10Destruyendo a tantas naciones has acarreado la deshonra de tu casa y has malogrado tu vida.

11Hasta las piedras de las paredes reclamarán y las vigas de madera responderán.

12¡Ay del que construye con sangre la ciudad y funda la capital sobre el crimen!

13El Señor de los ejércitos ha decidido que trabajen los pueblos para el fuego y las naciones se cansen inútilmente,

14cuando toda la tierra se llene del conocimiento de la gloria del Señor, como las aguas colman el mar.

15¡Ay del que emborracha a su prójimo, lo embriaga con una copa drogada, para mirarlo desnudo!

16Bebe tú también y enseña el prepucio, llénate de ofensas y no de honores, que la copa de la mano del Señor se volverá contra ti y tu gloria se convertirá en vergüenza.

17El Líbano violentado te aplastará, la matanza de animales te aterrará: por tus asesinatos y violencias en países, ciudades y poblaciones.

18¡Ay del que dice a un trozo de madera: Despierta, y a una piedra: levántate! ¿Te va a comunicar algún mensaje? Míralo recubierto de oro y plata, y no tiene alma.

19¿De qué le sirve al ídolo que lo talle el artesano si es una imagen, un maestro de mentiras? ¿De qué le sirve al artesano confiar en su obra o fabricar ídolos mudos?

20En cambio, el Señor está en su santo templo: ¡silencio en su presencia todo el mundo!

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