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Éxodo 15

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1Entonces Moisés y los israelitas cantaron este canto al Señor: Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria, caballos y jinetes ha arrojado en el mar.

2Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Él es mi Dios: yo lo alabaré; el Dios de mi padre: yo proclamaré su grandeza.

3El Señor es un guerrero, su Nombre es el Señor.

4Él arrojó al mar los carros y la tropa del faraón, ahogó en el Mar Rojo a sus mejores capitanes.

5Las olas los cubrieron, bajaron hasta el fondo como piedras.

6Tu mano, Señor, es fuerte y magnífica; tu mano, Señor, tritura al enemigo;

7tu gran victoria destruye al adversario, lanzas tu incendio y los devora como paja.

8Al soplo de tu ira se amontonaron las aguas, las corrientes se alzaron como un dique, las olas se cuajaron en el mar.

9Decía el enemigo: Los perseguiré y alcanzaré, repartiré el botín, se saciará mi codicia, desenvainaré la espada, los agarrará mi mano.

10Pero sopló tu aliento y los cubrió el mar, se hundieron como plomo en las aguas formidables.

11¿Quién hay como tú entre los dioses, Señor, magnífico en tu santidad, temible por tus proezas, autor de prodigios?

12Extendiste tu mano: se los tragó la tierra;

13guiaste con tu fidelidad al pueblo que habías rescatado, los llevaste con tu poder hasta tu santa morada.

14Lo oyeron los pueblos y temblaron, se estremecieron los jefes filisteos,

15se espantaron los jefes de Edom, un temblor sacude a los príncipes de Moab, perdieron el valor todos los jefes cananeos;

16los asaltaron tu espanto y tu pavor, los dejó petrificados la grandeza de tu brazo, mientras pasaba tu pueblo, Señor, mientras pasaba el pueblo que te habías comprado.

17Lo introduces y lo plantas en el monte de tu herencia, lugar del que hiciste tu trono, Señor; santuario, Señor, que fundaron tus manos.

18El Señor reina por siempre jamás.

19Cuando el caballo del faraón y su carro y sus jinetes entraron por el mar, el Señor volcó sobre ellos las aguas del mar; en cambio, los israelitas atravesaron el mar a pie, sin mojarse.

20María, la profetisa, hermana de Aarón, tomó su pandereta en la mano, y todas las mujeres salieron con panderetas a danzar detrás de ella.

21María entonaba: Canten al Señor, que se ha cubierto de gloria; caballos y carros ha arrojado en el mar.

22Moisés hizo partir a los israelitas del Mar Rojo y los llevó hacia el desierto del Sur; caminando tres días por el desierto sin encontrar agua,

23llegaron por fin a Mará, pero no pudieron beber el agua porque era amarga –por eso se llama Mará–.

24El pueblo protestó contra Moisés, diciendo: –¿Qué vamos a beber ahora?

25Él invocó al Señor, y el Señor le indicó una planta; Moisés la echó en el agua, que se convirtió en agua dulce. Allí les dio leyes y mandatos y los puso a prueba,

26diciéndoles: –Si obedecen al Señor, su Dios, haciendo lo que es justo a sus ojos, escuchando sus mandatos y cumpliendo sus leyes, no les enviaré las enfermedades que he enviado a los egipcios, porque yo soy el Señor, que te cura.

27Llegaron a Elim, donde había doce manantiales y setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas.

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