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Efesios 4

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1Yo, el prisionero por el Señor, los exhorto a vivir de acuerdo con la vocación que han recibido.

2Sean humildes y amables, tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor,

3esfuércense por mantener la unidad del espíritu con el vínculo de la paz.

4Uno es el cuerpo, uno el Espíritu, como una es la esperanza a que han sido llamados,

5un sólo Señor, una sola fe, un sólo bautismo,

6uno es Dios, Padre de todos, que está sobre todos, entre todos, en todos.

7Cada uno de nosotros recibió su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido.

8Por eso se dice: Subiendo a lo alto llevaba cautivos y repartió dones a los hombres.

9–Lo de subió, ¿qué significa sino que antes había bajado a lo profundo de la tierra?–.

10El que bajó es el que subió por encima de los cielos para llenar el universo.

11Él nombró a unos apóstoles, a otros profetas, evangelistas, pastores y maestros.

12Así preparó a los suyos para los trabajos del ministerio, para construir el cuerpo de Cristo;

13hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez de la plenitud de Cristo.

14Así no seremos niños, juguete de las olas, arrastrados por el viento de cualquier doctrina, por el engaño de la astucia humana y por los trucos del error.

15Por el contrario, viviendo en la verdad y el amor, crezcamos hasta alcanzar del todo al que es la cabeza, a Cristo.

16Gracias a él, el cuerpo entero, recibe unidad y cohesión gracias a los ligamentos que lo vivifican y por la acción propia de cada miembro; así el cuerpo va creciendo y construyéndose en el amor.

17En nombre del Señor les digo y recomiendo que no procedan como los paganos: con sus inútiles pensamientos,

18con la razón oscurecida, alejados de la vida de Dios, por su ignorancia y dureza de corazón.

19Porque, endurecidos, se han entregado al desenfreno y practican sin medida toda clase de indecencias.

20Pero no es eso lo que ustedes han aprendido de Cristo;

21si es que de veras oyeron hablar de él y de él aprendieron en qué consiste la verdad.

22Despójense de la conducta pasada, del hombre viejo que se corrompe con sus malos deseos;

23renuévense en su espíritu y en su mente;

24y revístanse del hombre nuevo, creado a imagen de Dios con justicia y santidad auténticas.

25Por lo tanto, eliminen la mentira, y díganse la verdad unos a otros, ya que todos somos miembros del mismo cuerpo.

26Si se enojan, no pequen. Que la puesta del sol no los sorprenda en su enojo,

27dando así ocasión al demonio.

28El que robaba no robe más, y póngase a trabajar honestamente con sus [propias] manos para ganar algo y poder socorrer al que tiene necesidad.

29No salga de sus bocas ninguna palabra ofensiva, sino solo palabras buenas que ayuden a crecer a quien lo necesite y agraden a quien las escucha.

30No entristezcan al Espíritu de Dios, que los marcó con un sello para el día del rescate.

31Eviten toda amargura, pasión, enojo, gritos, insultos y cualquier tipo de maldad.

32Sean amables y compasivos unos con otros. Perdónense unos a otros, como Dios los ha perdonado en Cristo.

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