Eclesiástico (Sirácide) 3
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Escuchen, hijos míos, a su padre, háganlo y se salvarán.
2Porque el Señor quiere que el padre sea respetado por los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre ellos.
3El que honra a su padre alcanza el perdón de sus pecados,
4el que respeta a su madre amontona tesoros;
5el que honra a su padre se alegrará de sus hijos, y cuando rece, será escuchado;
6quien honra a su padre tendrá larga vida, quien obedece al Señor honra a su madre;
7quien respeta al Señor honra a sus padres y sirve a los que lo engendraron.
8De palabra y de obra honra a tu padre, y vendrán sobre ti toda clase de bendiciones;
9la bendición del padre afianza las raíces, la maldición de la madre arranca lo plantado.
10No busques honra en la humillación de tu padre, porque no sacarás honra de ella;
11la honra de un hombre es la honra de su padre, y la deshonra de la madre es vergüenza de los hijos.
12Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras viva;
13aunque su inteligencia se vaya debilitando, sé comprensivo; no lo hagas avergonzar mientras viva.
14La ayuda que diste a tu padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados;
15el día del peligro Dios se acordará de ti y disolverá tus pecados como el calor la escarcha.
16Quien desprecia a su padre es un blasfemo, quien insulta a su madre es maldecido por su Creador.
17Hijo mío, en todo lo que hagas actúa con humildad y te querrán más que al hombre generoso.
18Cuanto más importante seas, más humilde debes ser y alcanzarás el favor de Dios;
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20porque es grande la compasión de Dios, y revela sus secretos a los humildes.
21No pretendas lo que es demasiado elevado para ti ni investigues lo que supera tus fuerzas;
22reflexiona sobre lo que te han encomendado, y no te preocupes por lo que está oculto;
23no te inquietes por lo que te supera, aunque te enseñen cosas que te desbordan,
24¡porque son tan numerosas las opiniones de los hombres, y sus locas fantasías los extravían!
25El terco terminará mal, quien ama lo bueno, lo conseguirá,
26el terco se acarrea desgracias, el cobarde añade pecado a pecado.
27Donde faltan los ojos, falta la luz; donde falta inteligencia, no hay sabiduría.
28No corras a sanar la herida del orgulloso, porque no tiene sanación, es el brote de una mala planta.
29El sabio aprecia las sentencias de los sabios, el oído atento a la sabiduría se alegrará.
30El agua apaga el fuego ardiente y la limosna consigue el perdón de los pecados.
31Al que hace el bien lo recuerdan más tarde, cuando resbale encontrará apoyo.