Eclesiástico (Sirácide) 29
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Quien presta al prójimo hace obra de misericordia, quien da una ayuda guarda los mandamientos.
2Presta a tu prójimo cuando lo necesite, y paga pronto lo que debes al prójimo,
3cumple la palabra y séle fiel, y en todo momento obtendrás lo que necesitas.
4Muchos tomaron un préstamo como un regalo y perjudicaron al que les prestó:
5hasta conseguirlo le besan las manos, ante las riquezas del prójimo humillan la voz; a la hora de devolver dan largas, echan la culpa a las circunstancias y piden una prórroga.
6A fuerza de insistir apenas recobrará la mitad, y lo considerará buena suerte; en otro caso se quedará sin dinero y se habrá ganado un enemigo, que le pagará con maldiciones e insultos, con injurias, en vez de respeto.
7Así muchos se niegan a prestar, no por maldad, sino temiendo que los despojen sin razón.
8Con todo, ten paciencia con el pobre y no le hagas esperar tu limosna;
9por amor a la ley recibe al pobre, y en su necesidad no lo despidas con las manos vacías;
10pierde tu dinero por el hermano y el prójimo, no dejes que se oxide bajo una piedra;
11invierte tu tesoro según el mandato del Altísimo, y te producirá más que el oro;
12guarda limosnas en tu despensa, y ellas te librarán de todo mal;
13mejor que escudo resistente o poderosa lanza, lucharán contra el enemigo a tu favor.
14El hombre bueno sale fiador por su prójimo, el que no tiene vergüenza lo abandona;
15no olvides el favor del que fió por ti, pues se expuso por tu causa;
16quien malgasta los bienes del fiador es un pecador, quien abandona a su salvador es un desagradecido.
17La fianza ha arruinado a muchos ricos y los ha sacudido como a olas del mar;
18dejó sin casa a hombres adinerados, que tuvieron que emigrar al extranjero.
19El pecador que se pone a dar fianzas por afán de lucro se enredará en pleitos.
20Ayuda a tu prójimo según tus posibilidades, pero ten cuidado de no arruinarte.
21Son esenciales para la vida agua, pan, casa y un vestido para cubrir la desnudez. 22 Más vale vida pobre al reparo del propio techo que banquete en casa ajena; 23 conténtate con lo que tienes, poco o mucho, y no oirás las burlas de la vecindad. 24 Es vida dura ir de casa en casa, donde eres forastero no puedes abrir la boca; 25 recibirás avergonzado hospedaje y bebida, y encima tendrás que oír frases hirientes: 26 Anda, forastero, prepara la mesa, dame de comer lo que tengas; 27 Vete, forastero, que viene gente importante, llega mi hermano a hospedarse y necesito la casa. 28 Duro es esto para el hombre sensato: injurias del casero, burlas del prestamista.