Eclesiástico (Sirácide) 14
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1¿Pueden llevarse bien la hiena y el perro?, ¿pueden llevarse bien el rico y el pobre? 19 El asno salvaje es presa del león, el pobre es pasto del rico. 20 El soberbio aborrece al humilde, el rico aborrece al necesitado. 21 Tropieza el rico, y su vecino lo sostiene; tropieza el pobre, y su vecino lo empuja; 22 habla el rico, y muchos lo aprueban, y aunque hable estupideces lo felicitan; se equivoca el pobre y lo llenan de reproches; habla con acierto, y no le hacen caso; 23 habla el rico, y lo escuchan en silencio, y ponen por las nubes su talento; habla el pobre, y dicen: ¿quién es?, y si cae, encima lo empujan. 24 Buena es la riqueza adquirida sin culpa, mala es la pobreza causada por el orgullo. El corazón humano hace cambiar el rostro para bien o para mal: 26 rostro sereno es señal de buena intención, hablar por rodeos es señal de mala idea.
2Dichoso el hombre que no se equivoca con sus palabras y no tiene que sufrir remordimiento;
3dichoso el hombre a quien no le reprocha la conciencia ni ha perdido la esperanza.
4El hombre mezquino no merece riquezas, el hombre tacaño no se merece el oro;
5el que se priva a sí mismo reúne para otros, de sus bienes disfrutará el extraño;
6el que es tacaño consigo, ¿con quién será generoso?; ni él mismo disfruta de sus bienes;
7el tacaño consigo es el supremo tacaño, su tacañería se vuelve contra él.
8Si hace un favor es por descuido, al final delata su tacañería.
9El mezquino piensa que su porción es pequeña, toma la del prójimo y echa a perder la que le pertenece.
10El tacaño mira ansioso la comida y ofrece una mesa vacía. El generoso ofrece comida abundante, el pozo seco da agua para la mesa.
11Hijo mío, si tienes algo, sírvete de ello, si tienes algo, trátate bien, y sé generoso con Dios.
12Recuerda que en la tumba no disfrutarás y que la muerte no tarda, aunque no te han dicho la hora de morir.
13Antes de morir favorece a tu amigo, dale de lo que tengas a mano.
14No te prives de un día dichoso y no se te pase por alto lo que es bueno y deseable.
15¿Por qué dejar a un extraño tus riquezas y tus sudores para que los repartan a suerte?
16Da a tu hermano y trátate bien, porque en el Abismo no hay que buscar placeres. Todo lo que prometiste hacer cúmplelo en presencia de Dios.
17Toda carne se consumirá como la ropa, porque el decreto eterno es: Haz de morir.
18Como crecen las hojas en un árbol frondoso, una se marchita, la siguiente brota, así las generaciones de carne y sangre: una muere y otra nace.
19Todas sus tareas se pudrirán, lo que ganaron sus manos se irá con ellas.
20Dichoso el hombre que piensa en la Sabiduría y busca la Prudencia,
21el que presta atención a sus caminos y se fija en sus sendas;
22sale tras ella a espiarla y la espera junto a su portal,
23mira por sus ventanas y escucha a su puerta,
24acampa junto a su casa y clava las estacas de su tienda junto a su pared, 25 pone su tienda junto a ella y se acomoda como buen vecino, 26 pone nido en su ramaje y mora entre su follaje, 27 se protege del calor a su sombra y habita en su morada.