Cantar de los Cantares 5
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1He entrado en mi jardín, hermana y novia mía, he recogido mi mirra y mi bálsamo, he comido mi néctar con mi miel, he bebido mi vino con mi leche. Compañeros, coman y beban, embriáguense de amores.
2Yo dormía, pero mi corazón velaba. ¡Un rumor...! Mi amado llama: Ábreme, hermana mía, amada mía, mi paloma sin tacha; que mi cabeza está cubierta de rocío, mis rizos, del relente de la noche.
3Ya me he quitado la túnica, ¿cómo vestirme otra vez? Ya me he lavado los pies, ¿cómo mancharlos de nuevo?
4Cuando mi amado metió la mano en la hendidura, mis entrañas se estremecieron.
5Ya me he levantado para abrirle a mi amado: mis manos destilaban mirra, mis dedos goteaban mirra, en el pestillo de la cerradura.
6Abrí yo misma a mi amado, pero mi amado ya se había marchado. ¡El alma se me fue tras él! Lo busqué, y no lo encontré; lo llamé, y no respondió.
7Me encontraron los centinelas que rondan por la ciudad; me golpearon y me hirieron, me quitaron el velo los centinelas de las murallas.
8Les conjuro, muchachas de Jerusalén, que si encuentran a mi amado, ¿qué han de decirle? Que he sido herida por el Amor.
9¿Qué tiene de especial tu amado tú, la más hermosa de las mujeres? ¿Qué tiene de especial tu amado para que así nos conjures?
10Mi amado es radiante y rubicundo, egregio entre millares.
11Su cabeza es oro finísimo, sus rizos, colinas ondulantes, son negros como el cuervo.
12Sus ojos, cual palomas a la vera de las aguas, se bañan en leche, se posan en la orilla.
13Sus mejillas, plantel de balsameras, semillero de plantas aromáticas. sus labios rosáceos destilan mirra líquida.
14Sus brazos, torneados en oro, engastados con piedras de Tarsis; su vientre, de marfil labrado, todo incrustado de zafiros;
15sus piernas, columnas de alabastro asentadas en basas de oro. Su porte como el Líbano, esbelto como los cedros.
16Su talle es delicioso, todo él codiciable. Así es mi amado, así es mi amigo, muchachas de Jerusalén.