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Baruc 3

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1Señor todopoderoso, Dios de Israel, un alma afligida y un espíritu abatido gritan a ti.

2Escucha, Señor, ten piedad, porque hemos pecado contra ti.

3Tú reinas por siempre, nosotros morimos para siempre.

4Señor todopoderoso, Dios de Israel, escucha las súplicas de los israelitas que ya murieron y las súplicas de los hijos de los que pecaron contra ti: ellos desobedecieron al Señor, su Dios, y a nosotros nos persiguen las desgracias.

5No te acuerdes de los delitos de nuestros padres, acuérdate hoy de tu brazo y de tu Nombre.

6Porque tú eres el Señor, Dios nuestro, y nosotros te alabamos, Señor.

7Nos infundiste tu temor para que invocásemos tu Nombre y confesáramos en el destierro apartando nuestro corazón de los pecados con que te ofendieron nuestros padres.

8Mira, hoy vivimos en el destierro donde nos dispersaste haciéndonos objeto de burla y maldición, para que paguemos así los delitos de nuestros padres, que se alejaron del Señor, nuestro Dios.

9Escucha, Israel, mandatos de vida; presta oído para aprender prudencia.

10¿A qué se debe, Israel, que estés aún en país enemigo, que envejezcas en tierra extranjera,

11que estés contaminado entre los muertos y te cuenten con los habitantes del Abismo?

12–Es que abandonaste la fuente de la sabiduría.

13Si hubieras seguido el camino de Dios, habitarías en paz para siempre.

14Aprende dónde se encuentra la prudencia, dónde el valor y dónde la inteligencia; así aprenderás dónde se encuentra la vida larga, y dónde la luz de los ojos y la paz.

15–¿Quién encontró su puesto o entró en sus almacenes?

16¿Dónde están los jefes de las naciones, los amos de los animales terrestres,

17los que jugaban con las aves del cielo, los que atesoraban oro y plata, en los que confían los hombres, y era inmensa su fortuna?

18¿Dónde los que trabajan la plata con tanto cuidado cuyas obras no podemos describir?

19–Desaparecieron, bajando a la tumba y otros ocuparon sus puestos.

20Una nueva generación vio la luz y habitó en la tierra, pero no conocieron el camino de la inteligencia,

21no descubrieron sus senderos ni lograron alcanzarla, y sus hijos se extraviaron.

22No se dejó oír en Canaán ni se dejó ver en Temán;

23ni los hijos de Agar que buscan el saber en la tierra, ni los mercaderes de Meirán y Temán, que cuentan historias y buscan el saber, conocieron el camino de la sabiduría ni recordaron sus senderos.

24¡Qué grande es, Israel, el templo de Dios; qué inmensos son sus dominios!

25Él es grande y sin límites, es sublime y sin medida.

26Allí nacieron los gigantes, famosos en la antigüedad, corpulentos y aguerridos;

27pero no los eligió Dios ni les mostró el camino de la inteligencia; 28 murieron por su falta de prudencia, perecieron por falta de reflexión. 29¿Quién subió al cielo para tomarla, quién la bajó de las nubes? 30¿Quién atravesó el mar para encontrarla y comprarla a precio de oro? 31–Nadie conoce su camino ni puede rastrear sus sendas. 32 El que todo lo sabe la conoce, y la examina con su inteligencia. El que creó la tierra para siempre y la llenó de animales cuadrúpedos; 33 envía el rayo y él va, lo llama y le obedece temblando; 34 a los astros, que brillan gozosos en sus puestos de guardia, 35 los llama y responden: ¡Presentes!, y brillan gozosos para su Creador. 36Él es nuestro Dios y no hay otro frente a él: 37 investigó el camino de la inteligencia y se lo enseñó a su hijo Jacob; a su amado, Israel. 38 Después apareció en el mundo y vivió entre los hombres.

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