2 Samuel 5
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a decirle a David: –Aquí nos tienes. Somos de la misma sangre.
2Ya antes, cuando todavía Saúl era nuestro rey, tú eras el verdadero general de Israel. El Señor te dijo: Tú pastorearás a mi pueblo, Israel; tú serás jefe de Israel.
3Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón para visitar al rey. El rey David hizo un pacto con ellos, en Hebrón, ante el Señor, y ellos ungieron a David rey de Israel.
4Tenía treinta años cuando empezó a reinar, y reinó cuarenta años;
5en Hebrón reinó sobre Judá siete años y medio, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre Israel y Judá.
6El rey y sus hombres marcharon sobre Jerusalén, contra los jebuseos que habitaban el país. Los jebuseos dijeron a David: –No entrarás aquí. Los ciegos y los inválidos bastarán para impedírtelo. Con esto querían decir que David no entraría.
7Pero David conquistó la fortaleza de Sión, o sea, la llamada Ciudad de David.
8David había dicho aquel día: –El que quiera derrotar a los jebuseos, que se meta por el canal... En cuanto a esos inválidos y ciegos David los detesta. –Por eso se dice: Ni cojo ni ciego entrarán en el templo–.
9David se instaló en la fortaleza y la llamó Ciudad de David. Después edificó una muralla en torno, desde el terraplén hacia adentro.
10David iba creciendo en poderío y el Señor Todopoderoso estaba con él.
11Jirán, rey de Tiro, mandó una embajada a David con madera de cedro, carpinteros y talladores de piedras para construirle un palacio.
12Así comprendió David que el Señor lo engrandecía como rey de Israel y que engrandecía su reino por amor a su pueblo, Israel.
13Después que vino de Hebrón, David tomó en Jerusalén otras concubinas y esposas, que le dieron más hijos e hijas.
14Los nombres de los hijos que tuvo en Jerusalén son: Samúa, Sobab, Natán, Salomón,
15Yibjar, Elisúa, Néfeg, Yafía,
16Elisamá, Elyadá y Elifálet.
17Cuando los filisteos oyeron que David había sido ungido rey de Israel, subieron todos para atacarlo. David se enteró y bajó a la fortaleza de Adulán.
18Los filisteos llegaron y se desplegaron en el Valle de Refaím.
19David consultó al Señor: –¿Puedo atacar a los filisteos? ¿Me los entregarás? El Señor le respondió: –Atácalos que yo te los entrego.
20David fue a Baal-Perasim y allí los derrotó. Y comentó: –El Señor ha abierto una brecha en el frente enemigo, como brecha de agua en un dique. Por eso aquel sitio se llama Las Brechas.
21Los filisteos dejaron abandonados allí sus ídolos; David y sus hombres los recogieron.
22Los filisteos hicieron otra incursión y se desplegaron en el Valle de Refaím.
23David consultó al Señor, que le respondió: –No ataques. Rodéalos por detrás, y luego atácalos frente a las moreras.
24Cuando sientas rumor de pasos en la copa de las moreras, lánzate al ataque, porque entonces el Señor sale delante de ti a derrotar al ejército filisteo.
25David hizo tal como le mandó el Señor, y derrotó a los filisteos desde Gueba hasta la entrada en Guézer.