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2 Reyes 12

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1Comenzó a reinar en el séptimo año de Jehú y reinó en Jerusalén cuarenta años. Su madre se llamaba Sibyá, natural de Berseba.

2Joás hizo siempre lo que el Señor aprueba, siguiendo las enseñanzas del sacerdote Yehoyadá.

3Pero no desaparecieron los santuarios paganos; la gente seguía ofreciendo allí sacrificios y quemando incienso.

4Joás dijo a los sacerdotes: –Todo el dinero de las colectas del templo, el dinero del empadronamiento, el de los impuestos según la tarifa personal y el de las ofrendas voluntarias

5que lo recojan los sacerdotes a través de sus ayudantes, para reparar los desperfectos del templo.

6Pero el año veintitrés del reinado de Joás los sacerdotes todavía no habían reparado los desperfectos del templo.

7Entonces Joás convocó al sacerdote Yehoyadá y a los otros sacerdotes, y les dijo: –¿Por qué no han reparado todavía los desperfectos del templo? En adelante, no se queden con el dinero que reciben de la gente que conocen; tienen que entregarlo para reparar el templo.

8Los sacerdotes aceptaron no recibir dinero de la gente ni encargarse de reparar los desperfectos del templo.

9El sacerdote Yehoyadá tomó un cofre, hizo una ranura en la tapa y lo puso junto al altar, a mano derecha según se entra en el templo. Los sacerdotes porteros echaban allí todo el dinero que se traía al templo.

10Cuando veían que había mucho dinero en el cofre, subía el secretario real con el sumo sacerdote, lo vaciaban y contaban el dinero que había en el templo.

11Luego entregaban el dinero ya contado a los maestros de obras encargados del templo, para pagar a los carpinteros y albañiles que trabajaban allí,

12y a los tapiadores y canteros, para comprar madera y piedra de cantería, para reparar los desperfectos del templo y para todos los gastos de la conservación del edificio.

13Con el dinero que se traía al templo no se hacían palanganas de plata, cuchillos, aspersorios, trompetas, ni ningún utensilio de oro o de plata para el templo,

14entregaban el dinero a los maestros de obras y con él reparaban el edificio.

15Y no se pedían cuentas a aquellos a quienes se entregaba el dinero, porque procedían con honradez.

16El dinero de los sacrificios penitenciales y el de los sacrificios por el pecado no iba a parar al templo, sino que era para los sacerdotes.

17Por entonces Jazael, rey de Siria, atacó a Gat y la conquistó. Luego se volvió para atacar a Jerusalén.

18Pero Joás de Judá recogió todas las ofrendas votivas de los reyes de Judá predecesores suyos, Josafat, Jorán y Ocozías, sus propias ofrendas, más todo el oro que había en el tesoro del templo y del palacio real, y se lo envió a Jazael de Siria, que se alejó de Jerusalén.

19Para más datos sobre Joás y sus empresas, véanse los Anales del Reino de Judá.

20Sus cortesanos tramaron una conspiración y lo mataron cuando bajaba por el terraplén.

21Lo asesinaron sus cortesanos Yozabad, hijo de Simat, y Yehozabad, hijo de Somer. Lo enterraron con sus antepasados en la Ciudad de David, y su hijo Amasías le sucedió en el trono.

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