1 Samuel 23
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1A David le llegó este aviso: –Los filisteos están atacando Queilá y andan robando el trigo recién trillado.
2David consultó al Señor: –¿Puedo ir a matar a los filisteos? El Señor le respondió: –Vete, porque los derrotarás y liberarás Queilá.
3La gente de David le dijo: –Aquí, en Judá, estamos con miedo; cuánto más si vamos a Queilá a atacar a los escuadrones filisteos.
4David volvió a consultar al Señor. Y el Señor le respondió: –Emprende la marcha hacia Queilá, que yo te entrego a los filisteos.
5David fue a Queilá con su gente, luchó contra los filisteos, los derrotó y se llevó sus rebaños. Así salvó a los vecinos de Queilá.
6Abiatar, hijo de Ajimélec, que había ido a refugiarse junto a David, bajó a Queilá con el efod en la mano.
7A Saúl le informaron de que David había ido a Queilá, y comentó: –Dios me lo pone en la mano; él mismo se ha cortado la retirada, metiéndose en una ciudad con puertas y cerrojos.
8Luego convocó a todo su ejército a la guerra, para bajar a Queilá a cercar a David y su gente.
9David supo que Saúl tramaba su ruina y dijo al sacerdote Abiatar: –Trae el efod.
10Y oró: –Señor, Dios de Israel, he oído que Saúl intenta venir a Queilá a arrasar la ciudad por causa mía.
11¿Bajará Saúl como he oído? ¡Señor, Dios de Israel, respóndeme! El Señor respondió: –Bajará.
12David preguntó: –Y los notables de la ciudad, ¿nos entregarán a mí y a mi gente en poder de Saúl? El Señor respondió: –los entregarán.
13Entonces David y su gente, unos seiscientos, salieron de Queilá y vagaron sin rumbo fijo. Avisaron a Saúl que David había escapado de Queilá y desistió de la campaña.
14David se instaló en el desierto, en los picachos, en la montaña del desierto de Zif. Saúl andaba siempre buscándolo, pero Dios no se lo entregaba.
15Cuando Saúl salió a buscarlo para matarlo, David estaba en el desierto de Zif, en Jores, y tuvo miedo.
16Pero Jonatán, hijo de Saúl, se puso en camino hacia Jores para ver a David; le estrechó la mano, invocando a Dios,
17y le dijo: –No temas, no te alcanzará la mano de mi padre, Saúl. Tú serás rey de Israel y yo seré el segundo. Hasta mi padre, Saúl, lo sabe.
18Los dos hicieron un pacto ante el Señor, y David se quedó en Jores mientras Jonatán volvía a su casa.
19Algunos de Zif fueron a Guibeá a decir a Saúl: –David está escondido entre nosotros, en los picachos, en Jores, en el cerro de Jaquilá, al sur del desierto.
20Majestad, si tienes tantas ganas de bajar, baja, que a nosotros nos toca entregárselo al rey.
21Saúl dijo: –Dios se lo pague por haberse compadecido de mí.
22Vayan, prepárense bien, asegúrense bien del sitio por donde anda, porque me han dicho que es muy astuto.
23Infórmense a ver en qué escondrijos se esconde, y vuelvan trayéndome los datos exactos. Yo marcharé con ustedes, y si él está en esa zona, daré una batida por todos los pueblos de Judá.
24Se pusieron en camino en dirección a Zif, delante de Saúl. David y su gente estaban en el desierto, hacia el sur de la estepa.
25Saúl y los suyos salieron a buscarlo, pero alguien avisó a David, y él bajó al roquedal de la estepa de Maón. Se enteró Saúl y salió en persecución de David por la estepa de Maón.
26Saúl iba por un lado del monte y David con los suyos, por el otro, y cuando David se alejaba precipitadamente de Saúl, y éste con los suyos estaba ya rodeándolo para atraparlo,
27se le presentó a Saúl un mensajero: –Ven aprisa, que los filisteos están saqueando el país.
28Entonces Saúl dejó de perseguir a David, y se volvió para hacer frente a los filisteos. Por eso aquel sitio se llama Selá Hammahlacot.
29David subió de allí y se instaló en los sitios bien protegidos de Engadí.