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1 Corintios 7

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1En cuanto a las preguntas que me hicieron en su carta contesto: es mejor que el hombre no tenga relaciones con la mujer,

2sin embargo, para evitar la inmoralidad, cada hombre tenga su mujer y cada mujer su marido.

3Cumpla el marido su deber con la mujer y lo mismo la mujer con el marido.

4La mujer no es dueña de su cuerpo, sino el marido; lo mismo el marido no es dueño de su cuerpo, sino la mujer.

5No se nieguen el uno al otro, si no es de común acuerdo y por un tiempo, para dedicarse a la oración. Después únanse de nuevo no sea que Satanás los tiente aprovechándose de que no pueden contenerse.

6Esto lo digo como una concesión, no como obligación,

7porque desearía que todos fueran como yo; sólo que cada uno recibe de Dios un don particular, a unos éste, a otros aquél.

8A los solteros y a las viudas les digo que es mejor que se queden como yo;

9pero si no pueden contenerse, que se casen: más vale casarse que vivir consumido en malos deseos.

10A los casados les ordeno, no yo, sino el Señor, que la mujer no se separe del marido;

11pero si se separa, que no se case con otro o se reconcilie con el marido, y que el marido no se divorcie de su mujer.

12A los demás les digo yo, no el Señor: si un hermano tiene una mujer no cristiana y ella consiente en vivir con él, no debe divorciarse de ella;

13si una mujer tiene un marido no cristiano y éste consiente en vivir con ella, no debe divorciarse de él.

14Pues el marido no cristiano queda consagrado por la mujer y la mujer no cristiana queda consagrada por el marido; de lo contrario los hijos de ustedes serían impuros mientras que ahora están consagrados.

15Ahora bien, si el esposo o la esposa no cristianos quieren separarse, que se separen: en tal caso, ni el hermano ni la hermana permanecen vinculados. El Señor nos ha llamado para vivir en paz.

16Tú, mujer, quizás salves a tu marido; tú, hombre, quizás salves a tu mujer.

17En cualquier caso, cada uno siga viviendo en la situación que le asignó el Señor, tal como vivía cuando lo llamó Dios. Ésta es mi norma en todas las Iglesias.

18¿Te llamaron estando circuncidado? No lo disimules. ¿Te llamaron estando sin circuncidar? No te circuncides.

19Ser circunciso o incircunciso no cuenta; lo que cuenta es cumplir los mandamientos de Dios.

20Cada uno permanezca en el estado en que fue llamado.

21¿Te llamaron siendo esclavo? No te importe, aunque si puedes conseguir la libertad, no dejes pasar la oportunidad.

22El que fue llamado siendo esclavo es hombre libre en el Señor; el que fue llamado por el Señor siendo libre es esclavo de Cristo.

23Ustedes han sido comprados por Dios a un precio: no sean esclavos de los hombres.

24Cada uno, hermanos, permanezca ante Dios en el estado en que fue llamado.

25Respecto a los que no piensan casarse no tengo órdenes del Señor, pero les doy mi opinión como persona de fiar por la misericordia del Señor.

26Pienso que, teniendo presente los tiempos difíciles en que vivimos, lo mejor es eso, que el hombre se quede como está.

27¿Estás unido a una mujer? No busques separarte. ¿No tienes mujer? No la busques.

28No obstante, si te casas no pecas, y la soltera, si se casa, no peca; pero tendrán problemas en la vida presente, y yo quiero evitárselos.

29En una palabra, hermanos, queda poco tiempo: en adelante los que tengan mujer vivan como si no la tuvieran,

30los que lloran como si no lloraran, los que se alegran como si no se alegraran, los que compran como si no poseyeran,

31los que usan del mundo como si no disfrutaran. Porque la apariencia de este mundo se está acabando.

32Quiero que estén libres de preocupaciones, mientras el soltero se preocupa de los asuntos del Señor y procura agradar al Señor,

33el casado se preocupa de los asuntos del mundo y procura agradar a su mujer,

34y está dividido. La mujer soltera y la virgen se preocupan de los asuntos del Señor para estar consagradas en cuerpo y espíritu. La casada se preocupa de los asuntos del mundo y procura agradar al marido.

35Les he dicho estas cosas para el bien de ustedes, no para ponerles un tropiezo, sino para que su dedicación al Señor sea digna y constante, sin distracciones.

36Si uno siente que se porta incorrectamente con su compañera virgen, que está en edad de casarse, de modo que hay que hacer algo, haga lo que crea conveniente y cásense, que no pecan.

37En cambio, el que decide no casarse con ella, porque se siente interiormente seguro y puede contenerse con pleno dominio de su voluntad, también obra correctamente.

38En conclusión, quien se casa con su compañera virgen hace bien, quien no se casa hace mejor.

39Una mujer está ligada a su marido mientras éste vive; si muere el marido, queda libre para casarse con quien quiera, siempre que sea cristiano.

40Pero será más feliz si no se casa, a mi parecer. Y pienso que también yo poseo el Espíritu de Dios.

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