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Santiago 1

Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos

1SANTIAGO Introducción A diferencia del apóstol Pablo, que escribía a determinadas iglesias o personas, el autor de esta carta se dirige «a los cristianos que viven en todo el mundo» ( Stg 1:1 ). El autor considera que la iglesia cristiana es el nuevo pueblo de Israel. Esta visión tan amplia de la iglesia ha hecho que esta carta, y las de los apóstoles Pedro y Juan, sean llamadas «cartas universales» (véase Introducciones a 1 y 2 Pedro, y 1, 2 y 3 Juan). Las enseñanzas en esta carta son más prácticas que doctrinales. El autor insiste en que los cristianos no deben hacer diferencia entre ricos y pobres, sino obedecer «el mandamiento más importante que Dios nos ha dado» , y que es el de «amar a los demás, tanto como nos amamos a nosotros mismos» ( Stg 2:8 ). En seguida pasa a aclarar que confiar en Dios no es suficiente, sino que también debemos hacer lo que Dios quiere. Pone entonces el ejemplo de Abraham, que demostró su confianza en Dios «con todo lo que hizo, y por medio de todo lo que hizo» ( Stg 2:22 ). La lengua puede ser motivo de grandes problemas. Por lo tanto, el autor recomienda a los cristianos aprender a dominarla ( Stg 3:2-12 ). También les recuerda que las guerras vienen por causa del egoísmo y la envidia, y por lo tanto los anima a ser humildes y amar a Dios ( Stg 4:1-10 ). A los ricos les advierte que no deben amontonar riquezas quedándose con el salario que deben pagar a sus trabajadores, porque ese dinero «los acusará delante de Dios» ( Stg 5:1-4 ). Finalmente, anima a todos los cristianos a confesar sus pecados unos a otros, y que dejen de pecar, para que Dios los salve. Saludos Yo, Santiago, estoy al servicio de Dios y del Señor Jesucristo, y les envío un saludo a los cristianos que viven en todo el mundo.

2Confianza en Dios Hermanos en Cristo, ustedes deben sentirse muy felices cuando pasen por toda clase de dificultades.

3Así, cuando su confianza en Dios sea puesta a prueba, ustedes aprenderán a soportar con más fuerza las dificultades.

4Por lo tanto, deben resistir la prueba hasta el final, para que sean mejores y puedan obedecer lo que se les ordene.

5Si alguno de ustedes no tiene sabiduría, pídasela a Dios. Él se la da a todos en abundancia, sin echarles nada en cara.

6Eso sí, debe pedirla con la seguridad de que Dios se la dará. Porque los que dudan son como las olas del mar, que el viento lleva de un lado a otro.

7(7-8) La gente que no es confiable ni capaz de tomar buenas decisiones no recibirá nada del Señor.

9Los pobres y los ricos Si alguno de ustedes es pobre, debe sentirse orgulloso de lo mucho que vale ante Dios.

10Si alguno es rico, debe sentirse feliz cuando Dios lo humille, pues las riquezas duran muy poco; son como las flores del campo.

11Cuando hace mucho calor, las plantas se secan; entonces sus flores se marchitan y pierden su belleza. Lo mismo pasa con el rico: ni él ni sus riquezas durarán.

12Las tentaciones Al que soporta las dificultades, Dios lo bendice y, cuando las supera, le da el premio y el honor más grande que puede recibir: la vida eterna, que ha prometido a quienes lo aman.

13Cuando ustedes sean tentados a hacer lo malo, no le echen la culpa a Dios, porque él no puede ser tentado, ni tienta a nadie a hacer lo malo.

14Al contrario, cuando somos tentados, son nuestros propios deseos los que nos arrastran y dominan.

15Los malos deseos nos llevan a pecar; y cuando vivimos sólo para hacer lo malo, lo único que nos espera es la muerte eterna.

16Mis queridos hermanos, no sean tontos ni se engañen a ustedes mismos.

17Dios nunca cambia. Fue Dios quien creó todas las estrellas del cielo, y es quien nos da todo lo bueno y todo lo perfecto.

18Además, quiso que fuéramos sus hijos. Por eso, por medio de la buena noticia de salvación nos dio una vida nueva.

19Obediencia al mensaje de Dios Mis queridos hermanos, pongan atención a esto que les voy a decir: todos deben estar siempre dispuestos a escuchar a los demás, pero no dispuestos a enojarse y hablar mucho.

20Porque la gente violenta no puede hacer lo que Dios quiere.

21Por eso, dejen de hacer lo malo, pues ya hay mucha maldad en el mundo. Hacer lo malo es como andar vestido con ropa sucia. Más bien, reciban con humildad el mensaje que Dios les ha dado. Ese mensaje tiene poder para salvarlos.

22(22-24) ¡Obedezcan el mensaje de Dios! Si lo escuchan, pero no lo obedecen, se engañan a ustedes mismos y les pasará lo mismo que a quien se mira en un espejo: tan pronto como se va, se olvida de cómo era.

25Por el contrario, si ustedes ponen toda su atención en la Palabra de Dios, y la obedecen siempre, serán felices en todo lo que hagan. Porque la Palabra de Dios es perfecta y los libera del pecado.

26Si alguien se cree muy santo y no cuida sus palabras, se engaña a sí mismo y de nada le sirve tanta religiosidad.

27Creer en Dios el Padre es agradarlo y hacer el bien, ayudar a las viudas y a los huérfanos cuando sufren, y no dejarse vencer por la maldad del mundo.

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