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Oseas 1

Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos

1OSEAS Introducción ¿QUIÉN? A Oseas lo conocemos más por lo que escribió y por la manera en que lo expresó. Aunque sabemos que era del reino del norte, no estamos seguros dónde nació ni a qué se dedicaba. No obstante, podemos decir que fue un hombre con mucha capacidad para escribir poesía, y que tenía un corazón muy tierno. En este sentido se lo compara al profeta Jeremías del Antiguo Testamento y al evangelista Juan del Nuevo Testamento. También podemos suponer que Oseas venía de una familia de buena posición. Además, se caracterizaba por su conocimiento amplio de lo que estaba pasando a nivel internacional. ¿DÓNDE? A diferencia de Amós, Oseas le predica a su propia gente, es decir, al reino del norte, ya que lo conoce muy bien. La capital del reino del norte era Samaria. Esta ciudad se había enriquecido mucho, y la gente que vivía allí se había vuelto muy orgullosa. ¿CUÁNDO? Es muy difícil establecer con exactitud cuándo Oseas llevó a cabo su ministerio de predicación de la palabra de Dios. De acuerdo al primer versículo, podemos ubicarlo dentro del reinado de Jeroboam II, por lo que habría empezado a predicar alrededor del año 753 antes de Cristo. Y como no menciona la derrota y destrucción de Samaria, su ministerio habrá terminado antes del año 722 ó 721 antes de Cristo. Esto significa que Oseas habrá proclamado la palabra de Dios durante unos 30 años. ¿QUÉ? A Oseas le preocupaba mucho el hecho de que el pueblo no vivía de acuerdo a lo que Dios mandaba. Oseas le decía una y otra vez al pueblo que su desobediencia se debía a que no conocían a Dios. Oseas no se refería solamente a la cuestión de saber algo acerca de Dios, sino que apuntaba más a la necesidad de amarlo y obedecerlo. Además, le decía a los israelitas que eran muy desagradecidos. Dios los había liberado de la esclavitud y los había bendecido muchísimo. Sin embargo, el pueblo se olvidaba de todo esto y prefería adorar a otros dioses. En general, los mensajes de Oseas se dividen en tres partes muy claras. Primero Oseas acusaba, luego describía el castigo o juicio, y finalmente presentaba una palabra de esperanza. ¿ALGO NUEVO? Oseas fue el profeta que más entendió el sufrimiento de Dios, pues tuvo que casarse con una mujer que le fue infiel y lo abandonó. Esta experiencia tan difícil y triste lo llevó a entender cómo se siente Dios cuando la gente lo rechaza y no lo ama. De esta manera Oseas sintió la misma compasión que Dios sentía por el pueblo de Israel. Oseas se casa con una prostituta Dios le habló al profeta Oseas hijo de Beerí, cuando Jeroboam hijo de Joás era rey de Israel. Esto sucedió durante los reinados de Ozías, Jotam, Ahaz y Ezequías en Judá.

2Lo primero que Dios le dijo a Oseas fue lo siguiente: «Ve y cásate con una prostituta, y ten hijos con ella, porque los israelitas me abandonaron, y se comportaron como las prostitutas».

3Oseas obedeció y se casó con Gómer, la hija de Diblaim. Ella quedó embarazada y tuvo un hijo.

4(4-5) Entonces Dios le dijo a Oseas: «El rey Jehú ha cometido muchos crímenes en el valle de Jezreel. Por lo tanto, en ese mismo valle derrotaré a su ejército. Castigaré a sus descendientes y acabaré con el reino de Israel. Por eso, a tu hijo le pondrás por nombre Jezreel».

6Tiempo después, Gómer volvió a quedar embarazada y tuvo una hija. Entonces Dios le dijo a Oseas: «A esta niña la llamarás Lo-ruhama, que quiere decir “no-compadecida”, porque no volveré a perdonar ni a tener compasión de los habitantes del reino de Israel.

7Sólo tendré compasión de los habitantes del reino de Judá. Yo mismo los salvaré, y para eso no necesito ejércitos ni armas de guerra».

8Cuando Gómer dejó de darle pecho a Lo-ruhama, volvió a quedar embarazada; pero esta vez tuvo un hijo.

9Entonces Dios le dijo a Oseas: «A este niño lo llamarás Lo-amí, que quiere decir “no-mi pueblo”. Porque los israelitas ya no son mi pueblo y yo he dejado de ser su Dios.

10(2.1) Pero un día los del reino de Israel volverán a ser como la arena del mar, que no se puede contar. »Cuando llegue ese día, ya no volveré a decirles: “Ustedes no son mi pueblo”; al contrario, les diré: “Ustedes son mi pueblo, porque yo soy el Dios de la vida”.

11(2.2) Ese día será grandioso, pues yo les devolveré a los reinos de Judá y de Israel la grandeza que tuvieron. Volverán a ser una sola nación; tendrán un solo rey, y volverán a Jerusalén los que fueron llevados a otros países.

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