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Judit 4

Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos

1JUDIT 4 Jdt 1 - Jdt 2 - Jdt 3 - Jdt 4 - Jdt 5 - Jdt 6 - Jdt 7 - Jdt 8 - Jdt 9 - Jdt 10 - Jdt 11 - Jdt 12 - Jdt 13 - Jdt 14 - Jdt 15 - Jdt 16 Índice de libros Los israelitas se alistan para la guerra Los israelitas que vivían en Judea se enteraron de que el comandante Holofernes había tratado con crueldad a las naciones de la costa. Supieron que había destruido los templos y se había llevado todo lo que allí había.

2Estas noticias les causaron gran temor, pues ya se imaginaban lo que Holofernes haría con Jerusalén y su templo.

3Hacía poco tiempo que los israelitas habían sido liberados de la esclavitud en Babilonia, y habían regresado a su país. Además, habían vuelto a dedicar a Dios el templo, el altar y los utensilios que se usaban en el culto, pues sus enemigos los habían usado para adorar a sus dioses.

4Entonces los de Judea enviaron mensajeros a los israelitas que vivían en Samaria, Coná, Bet-horón, Ibleam, Jericó, Cobá, Hasor y el valle de Salem, y les avisaron que se alistaran para la guerra.

5Luego, subieron rápidamente a las montañas más altas, y allí construyeron murallas alrededor de los pueblos de esos lugares. Aprovechando que hacía poco habían recogido sus cosechas, reunieron una gran cantidad de alimentos, y de ese modo se alistaron para la guerra.

6(6-8) El único camino que conducía a Judea estaba en la región montañosa, cerca de los pueblos de Betulio y Betomestaim, frente al valle de Esdrelón, y frente a la llanura cercana a Dotán. Entonces Joaquín, que era el jefe de los sacerdotes y vivía en Jerusalén, escribió un mensaje para los israelitas de esos pueblos, pidiéndoles que vigilaran el camino. El mensaje iba firmado por él y por los jefes de Judea. El plan era cerrarles el paso a los enemigos invasores, pues el camino era tan angosto que sólo podían pasar dos personas a la vez. La gente de Betulio y Betomestaim obedeció de inmediato.

9Los israelitas piden ayuda a Dios Los israelitas oraron a Dios con todas sus fuerzas y le pidieron ayuda. Reconocieron que necesitaban su ayuda, y que sin él estaban perdidos.

10Entonces los hombres, mujeres y niños, y los obreros, esclavos y extranjeros del lugar, se vistieron con ropas ásperas para mostrar su tristeza ante Dios. También echaron mantas ásperas sobre los animales, para mostrarle a Dios hasta dónde llegaba su preocupación.

11Los israelitas de Jerusalén fueron a los patios del templo y se arrodillaron; allí se echaron ceniza sobre la cabeza, y se vistieron con ropas ásperas y extendieron sus manos hacia Dios.

12También cubrieron el altar del templo con telas ásperas, y le pidieron a Dios protección. Y es que temían que sus enemigos se burlaran de ellos, les quitaran a sus hijos y se llevaran a sus mujeres. Sabían que los enemigos destruirían las ciudades que habían heredado y adorarían a sus dioses en el templo. En Jerusalén y en toda Judea, la gente ayunó durante muchos días delante del templo del Dios todopoderoso. Por su parte, Joaquín, el jefe de los sacerdotes, junto con los demás sacerdotes y los que trabajaban en el templo, reconocieron ante Dios que sin su ayuda estaban perdidos. Entonces se vistieron con ropas ásperas para hacer los sacrificios de cada día, y para recibir las ofrendas que el pueblo voluntariamente le llevaba a Dios. Además se echaron ceniza sobre la cabeza, y con todas sus fuerzas le pidieron a Dios que protegiera al pueblo de Israel. Dios vio el sufrimiento de su pueblo y escuchó sus oraciones.

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