Jonás 1
Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos ›1JONÁS Introducción ¿QUIÉN? Jonás, cuyo nombre significa «paloma», fue llamado por Dios para predicar un mensaje de arrepentimiento en la ciudad de Nínive, capital de Asiria. Sin embargo, Jonás rechazó este llamado y trató de escaparse de la misión que Dios le había propuesto. Finalmente, Jonás se sometió a la voluntad de Dios y de mala gana fue a Nínive a predicar. ¿DÓNDE? Jonás era de la región de Judá, probablemente de la ciudad de Jerusalén. Dios le pide que vaya a la ciudad de Nínive. Sin embargo, en lugar de ir a Nínive, va en dirección contraria y se dirige al puerto de Jope, para tomar un barco hacia Tarsis. No se sabe con exactitud la ubicación de esta ciudad, pero se cree que estaba en lo que ahora es España. ¿CUÁNDO? Se considera que este libro se escribió en una época cuando los israelitas odiaban a los asirios por la destrucción de Samaria. En esa ocasión el imperio asirio llevó a los israelitas como esclavos a otros países. ¿QUÉ? El contenido del libro de Jonás se puede apreciar mejor a través de la manera en que está redactado. A continuación el lector podrá ver la estructura literaria del libro: 1. Jonás rechaza el mandato de Dios ( Jon 1:1-16 ). 2. Jonás se arrepiente (1.17–2.10). 1’. Jonás acepta el mandato de Dios ( Jon 3:1-10 ). 2’. Jonás se queja ( Jon 4:1-11 ). En esa estructura vemos a Jonás huyendo del mandato de Dios. Luego, Dios manda un gran pez que se traga a Jonás. En esa situación Jonás se arrepiente y luego acepta predicar la palabra de Dios en Nínive. Finalmente, cuando la palabra de Dios logra su cometido, Jonás se queja. Se puede ver cómo Dios muestra su poder sobre Israel, sobre el mar y sobre Asiria. Además, se enseña que Dios se preocupa no solamente por Israel, sino por todas las naciones del mundo. ¿ALGO NUEVO? Según el libro de Jonás, cuando el mensajero de Dios invita a que el pueblo de Nínive se arrepienta y obedezca a Dios, se produce un tremendo milagro. Entonces toda la gente de la ciudad se arrepiente y cree en el Dios verdadero. Jonás desobedece a Dios Cierto día, un hombre llamado Jonás hijo de Amitai recibió un mensaje de parte de Dios:
2«¡Levántate, ve a la gran ciudad de Nínive y diles que ya he visto lo malvados que son!»
3Pero en vez de ir a Nínive, Jonás decidió irse lo más lejos posible, a un lugar donde Dios no pudiera encontrarlo. Llegó al puerto de Jope y encontró un barco que estaba a punto de salir. Pagó su pasaje y se embarcó, contento de irse lo más lejos posible de Dios.
4Cuando ya estaban en alta mar, Dios mandó un viento muy fuerte que pronto se convirtió en una terrible tempestad. El barco estaba a punto de romperse en pedazos.
5Cada uno de los marineros, temblando de miedo, llamaba a gritos a su dios. Ya desesperados, arrojaron al mar toda la carga del barco para quitarle peso. Mientras tanto, Jonás dormía plácidamente en la bodega del barco.
6El capitán se le acercó y le dijo: —¡Qué haces aquí, dormilón! ¡Levántate y pide ayuda a tu dios! ¡Tal vez nos salve al ver que estamos en peligro!
7Al mismo tiempo, los marineros decían: —Echemos suertes para saber quién tiene la culpa de nuestra desgracia. Echaron suertes, y Jonás resultó culpable.
8Entonces, los marineros preguntaron a Jonás: —¡Dinos ya por qué estamos sufriendo todo esto! ¿En qué trabajas? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿De qué nacionalidad eres?
9Jonás respondió: —Soy hebreo y adoro a nuestro Dios, soberano y creador de todas las cosas. Lo que está pasando es culpa mía, pues estoy huyendo de él.
10(10-11) Los marineros, llenos de terror, le dijeron: —¿Por qué has hecho esto? ¿Qué podemos hacer contigo? ¡El agua se nos viene encima y la tormenta se está poniendo más violenta!
12—Échenme al mar, y el mar se calmará —contestó Jonás—. Esta terrible tempestad cayó sobre ustedes por mi culpa.
13Los marineros comenzaron a remar con todas sus fuerzas, tratando de acercar el barco a tierra; pero no pudieron. Las olas eran cada vez más altas, y la tormenta casi los destruía.
14Desesperados, los marineros gritaron: «¡Dios! ¡Por favor, no nos dejes morir por matar a un hombre inocente! No nos culpes de su muerte, pues eres tú, Dios mío, quien ha querido hacer todo esto».
15Entonces los marineros tomaron a Jonás y lo tiraron al mar. De inmediato el mar se calmó.
16Al ver lo sucedido, los marineros reconocieron al Dios de Israel como su Dios, le presentaron una ofrenda y prometieron seguir adorándolo.
17(2.1) Entonces Dios mandó un pez enorme, que se tragó a Jonás. Y Jonás estuvo dentro del pez tres días y tres noches.