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Joel 1

Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos

1JOEL Introducción ¿QUIÉN? Joel fue un mensajero de Dios que tenía una gran preocupación por la ciudad de Jerusalén y por el templo de Dios. Por esto pensamos que Joel era un hombre que trabajaba y servía en el templo como mensajero de Dios. ¿DÓNDE? Joel predicó mayormente en la ciudad de Jerusalén, que era la capital de Judá. ¿CUÁNDO? No podemos afirmar con toda seguridad las fechas en que Joel predicó su mensaje. Lo más probable es que lo haya proclamado alrededor del año 600 antes de Cristo. Esto significa que vivió en la misma época que Jeremías y Sofonías. ¿QUÉ? A través de la imagen de una plaga de langostas, Joel declara ante el pueblo de Israel que Dios es soberano sobre todo lo que existe y su poder no tiene límites. Joel también le habla a Israel acerca de lo que él llama «el día de Dios». Este día sería un día de castigo si el pueblo no se arrepiente. Por lo tanto, Joel le ruega al pueblo que se arrepienta para que no sufra el castigo en ese día. ¿ALGO NUEVO? Joel anuncia que el espíritu de Dios vendrá sobre todo su pueblo. Es interesante notar que, en el libro de los Hechos, Lucas menciona este mensaje en el día de Pentecostés. 1 En primer lugar, Daniel demostró su fidelidad a Dios negándose a vivir como los babilonios. Tuvo el coraje de enfrentarse al poderoso rey de Babilonia al no adoptar las costumbres de pueblos que no adoraban a Dios. En segundo lugar, Dios le dio la capacidad de interpretar los sueños del rey babilonio, algo que los magos de ese país no pudieron hacer. Fue así como el rey lo colocó en un lugar de privilegio. En tercer lugar, Daniel y tres amigos suyos se negaron a adorar una estatua de oro, que el rey Nabucodonosor había mandado a hacer. Con esto, Daniel demostró su fidelidad y lealtad al Dios verdadero, pues no tuvo miedo de poner su vida en peligro. ¿ALGO NUEVO? Daniel, como mensajero de Dios, demuestra que uno puede enfrentarse a los grandes líderes políticos. Esto representa un riesgo y requiere mucho coraje. Pero el ejemplo de Daniel nos enseña que debemos oponernos a todo lo que vaya en contra de la voluntad de Dios. El ataque de los saltamontes Dios le dio un mensaje a Joel hijo de Petuel, y Joel se lo comunicó al pueblo de Israel:

2(2-4) «¡Pongan mucha atención ustedes, jefes del pueblo, y todos los que viven en este país! ¡Cuatro plagas de saltamontes han venido sobre nuestra tierra y han acabado con nuestras siembras! ¿Cuándo han visto ustedes algo así? ¡Ni siquiera los antepasados de ustedes vieron en su vida algo parecido! »¡Cuéntenselo a sus hijos, para que ellos, a su vez, se lo cuenten a sus nietos, bisnietos y tataranietos!

5»¡Vamos, borrachos, levántense! ¡Despierten y pónganse a llorar, pues ya no van a tener vino!

6Una plaga de saltamontes ha invadido nuestro país, como si fuera un gran ejército. Sus dientes tienen tanto filo que hasta parecen leones furiosos.

7Destruyeron nuestras viñas y despedazaron nuestras higueras; ¡pelaron las ramas por completo!

8»La gente llora desconsolada, como la novia que llora de tristeza porque se ha muerto su novio.

9También lloran los sacerdotes que están al servicio de Dios, pues ya nadie lleva al templo ofrendas de vino y de cereales.

10»Ya no hay trigo, ya no hay vino ni aceite, pues los campos se secaron y quedaron hechos un desierto.

11»Ustedes, los campesinos, y ustedes, los agricultores: ¡lloren de tristeza! Ya se han perdido las cosechas de trigo y de cebada;

12ya se han secado los viñedos, las higueras, los granados, las palmeras, los manzanos y todos los árboles del campo; ¡la gente misma ha perdido la alegría!

13»Ustedes, los sacerdotes, que sirven a Dios en el altar, pónganse ropa de luto y pasen la noche llorando, pues ya nadie trae al templo ofrendas de vino y de cereales.

14Reúnan en el templo a los israelitas y a sus jefes, para que ayunen y oren a Dios.

15¡Nuestro Dios viene! ¡Ya está cerca el día! ¡Será un día de destrucción por parte del Todopoderoso!

16»En nuestra propia cara nos quitaron la comida; nos quitaron la alegría de estar en el templo de nuestro Dios.

17La siembra de trigo se secó, por eso están vacíos todos nuestros graneros.

18¡Mugen nuestras vacas y balan nuestras ovejas! ¡Los ganados se mueren de hambre porque ya no encuentran pastos!

19»Dios nuestro, ¡en ti buscamos ayuda porque el fuego ha quemado nuestros campos y nuestros bosques!

20¡También te piden ayuda los animales del campo, pues los arroyos están secos y el fuego ha acabado con los pastos!

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