Hebreos 1
Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos ›1HEBREOS Introducción Esta carta comienza por afirmar que Dios ha buscado siempre comunicarse con la humanidad entera, y que finalmente «nos ha dado su mensaje por medio de su Hijo» , Jesucristo ( Heb 1:2 ). En un breve repaso de las enseñanzas del Antiguo Testamento, el autor demuestra que Jesús es superior a los ángeles (1.4–2.9), superior a Moisés ( Heb 3:3 ), superior a Josué ( Heb 4:8 ), superior a Aarón, el jefe de los sacerdotes ( Heb 5:1-10 ; 7.20–8.6), y superior al antiguo pacto ( Heb 8:7-13 ). Además, Jesús es superior a todos los sacrificios, porque «le ofreció a Dios un solo sacrificio para siempre, y así nos perdonó nuestros pecados» ( Heb 10:12 ). Luego de establecer la superioridad de Jesucristo, el autor pasa a dar enseñanzas prácticas a los cristianos. De todas ellas, tal vez la más importante en el libro sea la confianza en Dios. Acerca de esto, dice: «Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no podamos verlo» ( Heb 11:1 ). En seguida, hace también un repaso histórico de todos los hombres y mujeres que siempre confiaron en Dios, a pesar de no haber recibido lo que Dios había prometido ( Heb 11:4-39 ). Desde un principio puede verse que el autor conocía bien el Antiguo Testamento. Su lenguaje es preciso y elegante, y una y otra vez insiste en la obra perfecta de Jesucristo. Esto se nota claramente en la repetida frase «una sola vez y para siempre» ( Heb 7:27 ; Heb 9:12 , Heb 9:26 ; Heb 10:10 ). Termina la carta con saludos para «todos los hermanos que forman el pueblo de Dios» ( Heb 13:24 ). Introducción Hace mucho, mucho tiempo, los profetas comunicaron el mensaje de Dios a nuestros antepasados. Lo hicieron muchas veces y de muchas maneras.
2Pero ahora, en estos últimos tiempos, Dios nos lo ha comunicado por medio de su Hijo. Porque por medio de él Dios creó el universo, y lo hizo dueño de todas las cosas.
3El Hijo de Dios nos muestra el poder y la grandeza de su Padre. El Hijo de Dios es igual en todo a su Padre, y con su gran poder hace que el universo siga existiendo. El Hijo de Dios logró que Dios nos perdonara nuestros pecados, y después subió al cielo para sentarse a la derecha del trono de su Padre.
4El Hijo de Dios es superior a los ángeles El Hijo de Dios llegó a ser superior a los ángeles, pues Dios le dio un nombre mucho más importante que el de ellos.
5Porque nunca Dios le dijo a ningún ángel: «Tú eres mi Hijo; desde hoy soy tu padre.» Tampoco dijo de ningún ángel: «Yo seré para él como un padre, y él será para mí como un Hijo.»
6Y cuando Dios envió a su Hijo a este mundo, ordenó: «Que todos mis ángeles lo adoren.»
7Además, cuando Dios habla acerca de los ángeles, dice: «Mis ángeles son el viento, y mis sirvientes son relámpagos.»
8Pero, cuando habla de su Hijo, Dios dice: «Tu reinado durará para siempre, y usarás tu poder en favor de la justicia.
9Te complaces en lo bueno, y rechazas la injusticia. Yo te declaro mi rey favorito, ¡el rey más feliz de la tierra!»
10Y también dice: «Señor, en el principio tú afirmaste la tierra; tú mismo hiciste los cielos,
11pero se irán gastando, como la ropa, y un día los destruirás. Pero tú te mantendrás firme;
12siempre serás el mismo, y tus años no tendrán fin.»
13Dios nunca le dijo a ningún ángel: «Siéntate a la derecha de mi trono, hasta que yo derrote a tus enemigos.»
14Porque los ángeles son solamente espíritus que sirven a Dios, y él los envía para ayudar a toda la gente que Dios habrá de salvar.