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Esdras 1

Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos

1ESDRAS Introducción El libro de Esdras pertenece, lo mismo que Crónicas y Nehemías, a la tradición sacerdotal. Fue escrito cuando los judíos regresaron del exilio en Babilonia, muchos años después de la destrucción de Jerusalén y del templo de Salomón. El libro se divide en dos partes claramente marcadas (capítulos 1–6 y 7–10). Estas dos secciones hablan, en primer lugar, de dos grupos que regresaron de Babilonia. El primero se encargó de reconstruir el templo de Jerusalén, y el segundo se preocupó más por la reconstrucción de la comunidad que había regresado del exilio. Esto último se llevó a cabo bajo la dirección de Esdras. Este líder le señaló a la comunidad la importancia de obedecer las enseñanzas de Dios y de vivir según su Palabra. Por eso, el pueblo de Dios evitó las alianzas matrimoniales con otros pueblos. Ciro permite el regreso de los judíos (1-4) En el primer año del gobierno de Ciro, rey de Persia, este rey dio la siguiente orden a todos los habitantes de su reino: «El Dios de los cielos, que es dueño de todo, me hizo rey de todas las naciones, y me encargó que le construya un templo en la ciudad de Jerusalén, que está en la región de Judá. Por tanto, todos los que sean de Judá y quieran reconstruir el templo, tienen mi permiso para ir a Jerusalén. El Dios de Israel vive allí, y los ayudará. »Todos los que decidan ir a Jerusalén para trabajar en la reconstrucción, recibirán de sus vecinos ayuda en dinero, mercaderías y ganado. También recibirán donaciones para el templo de Dios». Ciro, rey de Persia Con esta orden se cumplió la promesa que Dios había hecho por medio del profeta Jeremías.

5Cuando los jefes de las tribus de Judá y de Benjamín se enteraron de esta orden, sintieron que Dios les pedía que fueran a Jerusalén para reconstruir su templo. Lo mismo sintieron los sacerdotes, sus ayudantes y muchos otros judíos.

6Todos sus vecinos les dieron recipientes de oro y plata, mercadería, ganado y otros objetos valiosos, además de muchas donaciones.

7(7-8) Por su parte, el rey Ciro le ordenó al tesorero Mitrídates que les devolviera a los judíos los utensilios del templo de Dios. Estos utensilios los había sacado del templo de Jerusalén el rey Nabucodonosor, y los había llevado al templo de sus dioses. Mitrídates se aseguró de entregarle todos estos utensilios a Sesbasar, gobernador de Judá.

9(9-10) Los utensilios entregados fueron: treinta tazones de oro, mil tazones de plata, veintinueve cuchillos, treinta tazas de oro, cuatrocientas diez tazas de plata de un mismo juego, y una gran cantidad de otros utensilios.

11En total, el tesorero entregó cinco mil cuatrocientos utensilios de oro y plata. Todo esto se lo llevó Sesbasar a Jerusalén cuando regresó con los judíos que muchos años atrás habían sido llevados a Babilonia.

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