Daniel 1
Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos ›1DANIEL Introducción ¿QUIÉN? Daniel fue un hombre a quien Dios le dio capacidades especiales. Mientras era prisionero de los babilonios, se destacó por el hecho de que podía interpretar sueños. Hasta los de los reyes de Babilonia lo llamaron para que les interpretara los suyos. Tuvo visiones de parte de Dios, que sirvieron de advertencia a los babilonios. Tuvo también una vida personal muy disciplinada, que sirvió de ejemplo a todos los que lo rodeaban. ¿DÓNDE? Daniel fue llevado como prisionero a Babilonia en el año 605 antes de Cristo. Esto sucedió el mismo año en que los babilonios derrotaron a los egipcios en la batalla de Carquemis. En Babilonia Daniel se destacó por su disciplina y su conducta. Por sus capacidades naturales, el rey de ese país lo colocó en una posición de privilegio. ¿CUÁNDO? A partir del año 605 antes de Cristo. Daniel comienza su trabajo como mensajero de Dios en una nación extranjera. Su trabajo de proclamación y su vida ejemplar continúan por lo menos hasta el año 539 antes de Cristo. ¿QUÉ? En primer lugar, Daniel demostró su fidelidad a Dios negándose a vivir como los babilonios. Tuvo el coraje de enfrentarse al poderoso rey de Babilonia al no adoptar las costumbres de pueblos que no adoraban a Dios. En segundo lugar, Dios le dio la capacidad de interpretar los sueños del rey babilonio, algo que los magos de ese país no pudieron hacer. Fue así como el rey lo colocó en un lugar de privilegio. En tercer lugar, Daniel y tres amigos suyos se negaron a adorar una estatua de oro, que el rey Nabucodonosor había mandado a hacer. Con esto, Daniel demostró su fidelidad y lealtad al Dios verdadero, pues no tuvo miedo de poner su vida en peligro. ¿ALGO NUEVO? Daniel, como mensajero de Dios, demuestra que uno puede enfrentarse a los grandes líderes políticos. Esto representa un riesgo y requiere mucho coraje. Pero el ejemplo de Daniel nos enseña que debemos oponernos a todo lo que vaya en contra de la voluntad de Dios. ------------------ Esta es la versión del libro de Daniel en el idioma griego, la cual es diferente de la version en hebreo por contener tres relatos adicionales. Por eso, antes de leer esta version recomendamos leer la introducción a la versión hebrea de páginas 1282-1283. El primero de esos tres relatos adicionales aparece en esta version bajo el capitulo 3, vv. 24 al 90. Es una oración que el joven Abed-nego hizo desde el horno de fuego al cual fue arrojado junto con sus amigos Sadrac y Mesac. En esa oración el joven confiesa que el pecado de Israel es la razón del justo castigo que Dios ha enviado a su pueblo. Además, le pude a Dios que tenga compasión del pueblo y lo perdone. «Queremos obedecerte con toda sinceridad, y agradarte en todo; no permitas que esta gente nos avergüence.¡Muéstranos tu gran amor! Tú eres nuestro único Dios, sálvanos con tu gran poder, y haz crecer tu fama.» (3.41-43). El segundo relato aparece como el capitulo 13, y trata de una mujer muy bella, llamada Susana. Unos jueces malvados la acusan de ser infiel a su esposo, y logran que Susana sea condenada a muerte. Entonces Daniel interviene y demuestra la inocencia de Susana, y ella es liberada gracias a su fidelidad y obediencia a Dios. «¡Dios mío, tú vives para siempre; tú conoces todos los secretos, y sabes todo lo que va a suceder! ¡Tú sabes que estos hombres me han acusado con mentiras! ¡Ayúdame, pues voy a morir! Estos malvados me acusan falsamente. ¡Yo soy inocente!» (13.42-43) En el capitulo 14 encontramos el tercer relato. En la primera parte, Daniel logra demostrar que el dios Bel es falso, y que los sacerdotes de ese dios engañaban a la gente. Daniel destruye el ídolo y su templo. En la segunda parte, Daniel destruye a un dragón, al que la gente de Babilonia adoraba como un dios. Esto hizo enojar al rey de Babilonia, quien ordeno que pusieran a Daniel en una cueva llena de leones hambrientos. Pero Dios salvo a Daniel, y tanto se asombro el rey que reconoció al Dios de Israel como el único y verdadero Dios. «¡Qué grande eres, Dios de Daniel! ¡Tú eres el Dios verdadero! » (14.41) Historia de Daniel (1—6) Comienzo de la historia (1-2) El rey Nabucodonosor de Babilonia llegó a la ciudad de Jerusalén para conquistarla con su ejército, y Dios le permitió tomar prisioneros al rey Joacín y a muchos israelitas, y llevárselos a Babilonia. Dios también le permitió llevarse muchos de los utensilios que se usaban en el templo de Jerusalén. Nabucodonosor se los llevó y los juntó con los tesoros que había en el templo de sus dioses. Cuando esto sucedió, Joacín llevaba tres años de reinar en Judá.
3(3-5) El rey Nabucodonosor quería tener a su servicio gente joven y bien parecida, que no tuviera ningún defecto; además deberían saber de todo. Por eso ordenó que, de entre los prisioneros israelitas, le llevaran los jóvenes más inteligentes y de las mejores familias. Durante tres años, esos jóvenes comerían y beberían lo mismo que el rey; mientras tanto, estudiarían y aprenderían el idioma y la cultura de los babilonios. Pasado ese tiempo, ellos entrarían a servir en el palacio del rey. Aspenaz, jefe de los que servían en el palacio, se encargaría de cumplir las órdenes del rey.
6Daniel y sus amigos en el palacio del rey Entre los que fueron llevados al palacio del rey estaban cuatro jóvenes de la tribu de Judá. Se llamaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías,
7pero el jefe de los sirvientes del palacio les cambió el nombre. A Daniel le puso Beltsasar, a Ananías le puso Sadrac, a Misael le puso Mesac, y a Azarías le puso Abed-nego.
8Daniel decidió no comer ni beber lo mismo que el rey, porque para él eso era un pecado. Por eso le pidió a Aspenaz que no los obligara a pecar ni a él ni a sus amigos, comiendo esos alimentos.
9Y aunque Dios había hecho que Daniel le cayera bien a Aspenaz,
10de todos modos Aspenaz le dijo: «El rey ya decidió lo que ustedes deben comer y beber. Y yo le tengo miedo. Si llega a ver que ustedes tienen cara de enfermos, mientras que los otros jóvenes se ven sanos, me mandará matar. Y de eso ustedes tendrán la culpa».
11Entonces Daniel fue a hablar con quien estaba encargado de cuidar de él y de sus amigos, y le dijo:
12«Nosotros somos sus humildes servidores. Yo le ruego a usted que haga con nosotros una prueba de diez días. Durante ese tiempo, denos usted de comer solamente verduras, y de beber solamente agua.
13Pasados los diez días, compare usted nuestra cara con la de los jóvenes que comen lo que come el rey. Entonces podrá usted hacer con nosotros lo que le parezca mejor».
14(14-15) El encargado de cuidarlos aceptó hacer lo que Daniel le propuso, y diez días después Daniel y sus amigos se veían más sanos y fuertes que los jóvenes que comían lo mismo que el rey.
16Entonces el encargado de ellos dejó de darles el vino y la comida que estaban obligados a beber y comer, y en vez de eso les daba a comer verduras.
17Estos cuatro jóvenes recibieron de Dios mucha inteligencia y sabiduría para entender toda clase de libros y de ciencias. Además, Daniel podía entender el significado de los sueños y las visiones.
18Cuando se cumplió el plazo que el rey había puesto, Aspenaz llevó a los jóvenes ante el rey Nabucodonosor.
19El rey conversó con todos los jóvenes, pero no encontró entre todos ellos uno solo tan inteligente como Daniel y sus amigos Ananías, Misael y Azarías. Por lo tanto, los cuatro se quedaron al servicio del rey,
20haciendo todo lo que el rey les pedía, aunque lo hacían mejor y con más sabiduría que todos los sabios y adivinos del reino juntos.
21Fue así como Daniel se quedó en Babilonia hasta un año después de la llegada del rey Ciro de Persia.