Salmos 68
Straubinger2014 ›1Salmo 67 (68) Al maestro de coro. Salmo de David. Cántico . [[2]] Alzase Dios; sus enemigos se dispersan, y huyen ante Él sus adversarios.
2[[3]] Como se desvanece el humo, así se disipan; como se derrite la cera junto al fuego, así perecen los impíos ante la faz de Dios.
3[[4]] Los justos están alegres, saltan de júbilo en la presencia de Dios, y se regocijan con deleite.
4[[5]] Celebrad a Dios, entonad salmos a su Nombre; abrid camino al que viene a través del desierto. Yahvé es su nombre, gozaos delante de Él.
5[[6]] Padre de los huérfanos y defensor de las viudas, Dios está en su santa morada.
6[[7]] Dios prepara un hogar a los desamparados, saca a prosperidad a los cautivos, sólo los rebeldes se quedan en el tórrido desierto.
7[[8]] Dios cuando Tú saliste a la cabeza de tu pueblo, cuando avanzabas por el desierto,
8[[9]] se estremeció la tierra; también los cielos destilaron a la vista de Dios, [el mismo Sinaí tembló delante de Dios] el Dios de Israel.
9[[10]] Lluvia generosa derramaste, oh Dios, sobre tu heredad; estaba agotada y la renovaste.
10[[11]] En ella habitó tu grey; en tu bondad, oh Dios, proveías a los necesitados.
11[[12]] Yahvé cumple su palabra: las buenas nuevas llegan en tropel:
12[[13]] “Huyen reyes y ejércitos, huyen; y las mujeres de la casa reparten el botín.
13[[14]] Mientras vosotros descansabais recostados entre los apriscos, las alas de la paloma brillaban plateadas y las plumas de la misma tornasoladas de oro.
14[[15]] Cuando el Omnipotente dispersaba a los reyes parecía caer nieve sobre el Salmón.”
15[[16]] Montes grandes son los montes de Basan, montañas de altas cumbres son los montes de Basan.
16[[17]] ¿Por qué, oh montes encumbrados, miráis con envidia el monte que Dios escogió para su morada? Sí, en él habitará Yahvé para siempre.
17[[18]] Millares y millares forman la carroza de Dios; en medio de ellos viene Yahvé del Sinaí al Santuario.
18[[19]] Subiste a lo alto llevando cautivos; recibiste en don hombres: aun los rebeldes habitaran junto a Yahvé (nuestro) Dios.
19[[20]] ¡Bendito sea Yavé, día tras día! Dios, salvación nuestra, lleva nuestras cargas.
20[[21]] El Dios nuestro es un Dios que salva; por el Señor Yahvé escapamos a la muerte.
21[[22]] Porque Dios quebrantará la cabeza de sus enemigos, el altivo penacho de los que se pasean en sus delitos.
22[[23]] Yahvé dijo: “De Basan los sacaré, los sacaré de lo profundo del océano;
23[[24]] para que hundas tu pie en la sangre de tus enemigos y en ella tenga parte la lengua de los perros.”
24[[25]] Se ve tu entrada, oh Dios, la entrada de mi Dios, de mi Rey, en el Santuario.
25[[26]] Cantores van delante, en pos van los tañedores; en medio, las doncellas baten los címbalos (cantando):
26[[27]] “Bendecid a Dios con alegría, bendecid a Yahvé los hijos de Israel.”
27[[28]] Allí está Benjamín, el más joven, precediéndolos; los príncipes de Judá y su séquito, los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.
28[[29]] Despliega, oh Dios, tu poderío; poderío que asumes, oh Dios, en favor nuestro.
29[[30]] A causa de tu templo que está en Jerusalén, te ofrezcan tributos los reyes.
30[[31]] Increpa a la bestia del cañaveral y la multitud de los poderosos, dominadores de los pueblos. Suprime a los ávidos de plata. ¡Dispersa a los pueblos, que se gozan en las guerras!
31[[32]] Vengan los magnates de Egipto, levante Etiopía sus manos a Dios,
32[[33]] Reinos de la tierra, celebrad a Dios, entonad salmos a Yahvé,
33[[34]] a Aquel que cabalga por los cielos, los antiguos cielos; al que nace resonar su voz, su voz poderosa.
34[[35]] Reconoced la potestad de Dios, su majestad es sobre Israel, y su poder en las nubes.
35[[36]] Terrible es Dios desde su Santuario, el Dios de Israel, el que da potestad y vigor a su pueblo. ¡Bendito sea Dios!