Job 41
Straubinger2014 ›1[[40.20]] ¿Pescas tú con anzuelo a Leviatán, y atas con una cuerda su lengua?
2[[21]] ¿Le meterás un junco en la nariz, le taladrarás con un gancho la quijada?
3[[22]] ¿Acaso te dirigirá muchas súplicas, o te dirá palabras tiernas?
4[[23]] ¿Hará pacto contigo? ¿Lo tomarás por perpetuo esclavo?
5[[24]] ¿Juguetearás con él como con un pájaro? ¿Lo atarás para tus hijas?
6[[25]] ¿Lo tomarán los amigos para comida? ¿Se lo repartirán entre sí los mercaderes?
7[[26]] ¿Horadarás su cuero con flechas, y con el arpón su cabeza?
8[[27]] Pon (una vez) en él tu mano; y no olvidarás el combate; no volverás a hacerlo.
9[[28]] He aquí que la esperanza (de los cazadores) es vana; su solo aspecto basta para echarlos por tierra.”
10[[41.1]] “Nadie es tan audaz que le despierte. ¿Quién es capaz de mantenerse en pie delante de Mí?
11[[2]] ¿Quién me dio algo primero, para que Yo lo recompense? Mío es lo que hay bajo todo el cielo.
12[[3]] No callaré sus miembros, su fuerza, la armonía de sus proporciones.
13[[4]] ¿Quién puede abrir las mallas de su cota, franquear la doble fila de sus dientes?
14[[5]] Las puertas de su boca ¿quién jamás las ha abierto?; el cerco de sus dientes causa espanto.
15[[6]] Su espalda cubren escamas en forma de escudos, compactas como un sello de piedra.
16[[7]] Se traba una con otra tan íntimamente, que el aire no puede pasar entre ellas.
17[[8]] Una está pegada a la otra; asidas entre sí no pueden separarse.
18[[9]] Sus estornudos son chispas de fuego, sus ojos como los párpados de la aurora.
19[[10]] De su boca salen llamas y se escapan centellas de fuego.
20[[11]] Sus narices arrojan humo, como de olla encendida e hirviente.
21[[12]] Su resoplido enciende carbones y su boca despide llamaradas.
22[[13]] En su cerviz reside la fuerza, ante él tiembla el mismo espanto.
23[[14]] Aun las partes flojas de su carne están unidas entre sí, sin que quede resquicio ni posibilidad de oscilar.
24[[15]] Su corazón es duro como piedra; tan duro como la muela inferior.
25[[16]] Cuando se alza tienen miedo los más valientes, y de terror están fuera de sí.
26[[17]] La espada que le acomete se rompe, lo mismo que la lanza, el dardo y la coraza.
27[[18]] Estima como paja el hierro, y el bronce como leña carcomida.
28[[19]] No le pone en fuga el hijo del arco; las piedras de la honda le parecen paja.
29[[20]] La maza es para él como hojarasca, y se ríe del silbido del venablo.
30[[21]] Su vientre tiene puntas de teja, se arrastra cual trillo sobre el cieno.
31[[22]] Hace hervir el abismo como olla, y el mar como caldero de ungüentos.
32[[23]] Tras él un surco de luz, de modo que el abismo parece canoso.
33[[24]] No hay en la tierra semejante a él, pues fue creado para no tener miedo.
34[[25]] Mira (con desprecio) lo más alto; es rey de todos los soberbios.”