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Eclesiástico (Sirácide) 40

Straubinger2014

1Una molestia grande es innata a todos los hombres; y un pesado yugo abruma a los hijos de Adán, desde el día que salen del vientre materno, hasta el día de su entierro en el seno de la común madre.

2Están con cuidados y sobresaltos de su corazón, en aprensión de lo que aguardan, y del día de la muerte.

3Desde el que está sentado sobre un glorioso trono hasta el que yace por tierra, y sobre la ceniza;

4desde el que viste jacinto, y trae corona hasta el que se cubre de lienzo crudo, hay saña, celos, alborotos, zozobras y temor de muerte, rencor obstinado y contiendas.

5Aun al tiempo de reposar en su lecho, perturba su imaginación el sueño de la noche.

6Breve o casi ninguno es su reposo, y aun en el mismo sueño esta como en día de centinela,

7y turbado por las visiones de su espíritu, y como quien echa a huir al tiempo de la batalla. Más cuando despierta, y se ve salvo, se admira de su vano temor.

8Esto sucede en todo viviente, desde el hombre hasta la bestia; mas en los pecadores siete veces peor.

9Además de esto, la muerte, el derramamiento de sangre, las contiendas, la espada, las opresiones, el hambre, las ruinas y los azotes.

10Todas estas cosas fueron destinadas para los impíos; y por causa de ellos vino el diluvio.

11Todo cuanto de la tierra viene, en tierra se convertirá; así como todas las aguas vuelven al mar.

12Todas las dádivas y las injusticias se acabarán; pero la rectitud subsistirá para siempre.

13Se secarán como un torrente las riquezas de los injustos, y harán ruido a manera de un gran trueno, en medio de un aguacero.

14Al abrir su mano (el injusto) se alegrará; mas al fin los prevaricadores pararán en humo.

15No multiplicarán sus ramos los nietos de los impíos; harán solamente ruido como raíces viciadas, que están sobre la punta de un risco.

16Duran como la verdura que se cría en sitio húmedo, y a las orillas de un río, la cual es arrancada antes que toda otra yerba.

17La beneficencia es como un jardín amenísimo, y la misericordia jamás perece.

18Dulce será la vida del operario que está contento con su suerte, y halla en ella un tesoro.

19Dan un nombre duradero los hijos, y la fundación de una ciudad; mas será preferida a estas cosas una mujer irreprensible.

20El vino y la música, alegran el corazón, pero más que ambas cosas el amor de la sabiduría.

21La flauta y el salterio, causan dulce melodía, mas la lengua suave, es superior a entrambas cosas.

22La gentileza y la hermosura, recrean tu vista; pero más que todo eso, los verdes sembrados.

23El amigo y el compañero se ayudan mutuamente a su tiempo, pero más que ambos la mujer y su marido.

24Los hermanos sirven de gran socorro en tiempo de la aflicción; pero la misericordia salva mejor que éstos.

25Oro y plata mantienen al hombre en pie, pero más que ambas cosas agrada un buen consejo.

26Engrandecen el corazón las riquezas y el valor, pero más que estas cosas, el temor del Señor.

27Al que tiene el temor del Señor, nada le falta, y con él no hay necesidad de otro auxilio.

28Es el temor del Señor como un jardín amenísimo; cubierto está de gloria, superior a todas las glorias.

29Hijo, no andes mendigando durante tu vida; que más vale morir que mendigar.

30El hombre que se atiene a mesa ajena, no piensa jamás cómo ganar su sustento; porque se alimenta de las viandas de otro.

31Pero un hombre bien educado y cuerdo se guardará de hacer esto.

32En la boca del insensato será suave el mendigar, mas en su vientre arderá el fuego.

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