Salmos 86
Santa Biblia Martín Nieto ›1Oración de David
2guarda mi vida, pues soy tu amigo; tú eres mi Dios, salva a este siervo tuyo que en ti espera;
3ten piedad de mí, Señor, pues te estoy llamando a todas horas;
4alegra el corazón de este siervo tuyo, pues hacia ti, Señor, levanto mi alma.
5Señor, tú que eres bueno y que perdonas, lleno de piedad para los que te invocan,
6escucha mi plegaria, Señor, atiende a la voz de mi súplica;
7en el día de mi angustia yo te llamo porque tú siempre me escuchas.
8Entre los dioses, Señor, no hay nadie como tú ni hay obras semejantes a las tuyas.
9Todas las naciones que tú hiciste vendrán a ti, Señor, para adorarte y glorificar tu nombre.
10Tú eres grande y haces maravillas, pues tú eres el único Dios.
11Enséñame tus caminos, Señor, para que yo camine en la verdad; haz que mi corazón reverencie tu nombre.
12Te alabaré de todo corazón, Señor, Dios mío, ensalzaré tu nombre eternamente,
13pues tu misericordia conmigo fue muy grande, me has librado del fondo del abismo.
14Oh Dios, unos arrogantes se alzan contra mí, una banda de violentos quiere acabar conmigo, y tú les tienes sin cuidado.
15Mas tú, Señor, misericordioso y compasivo, paciente y lleno de amor y de lealtad,
16ven conmigo, ten compasión de mí; da tu fuerza a este tu siervo, salva al hijo de tu sierva,
17dame una prueba de tu amor, para que mis enemigos lo vean y se avergüencen, pues tú, Señor, me ayudas y consuelas.